Primer mundo
Es casi invierno. Todos visten negro y gris. Pero el frío que me duele es la distancia cultural. Debería estar feliz con este nivel de disciplina, estética y bienestar. Pero algo me pone infinitamente triste. Acá compruebas que cualquier vaca suiza come mejor que la mayoría de nuestros niños, y te da rabia y solo piensas en terminar el informe, recoger tus fotos y volver a casa porque esto no te da ninguna risa.
Aunque a uno le guste
Y fue estando en Europa que el General Torrijos le dijo al Sargento Martínez: "Chuchú, vámonos de aquí, que esto ya me está gustando"... Una década más tarde, Chuchú escribiría: "porque una cosa es que a uno le guste y otra es que a uno le guste que le guste"

Código nórdico
Avanzo con mis manos en los bolsillos del abrigo y noto que acá los tipos te miran de un modo en que no sabes si te desean o si te desean matar.
Debí quedarme
Debí quedarme en México comiendo gusanos en el desierto. O en París en esa pensión de mala muerte. O en aquel ático en Bruselas donde era posible escribirlo todo. O en Guate en esa cabaña que arrasó el Mitch. Notas tu inutilidad cultural, política, histórica y hasta ecosistémica, pero tu ego o el amor te traen de vuelta porque acá ilusoriamente eres importante. Y allá eres lo que eres.
Es casi invierno. Todos visten negro y gris. Pero el frío que me duele es la distancia cultural. Debería estar feliz con este nivel de disciplina, estética y bienestar. Pero algo me pone infinitamente triste. Acá compruebas que cualquier vaca suiza come mejor que la mayoría de nuestros niños, y te da rabia y solo piensas en terminar el informe, recoger tus fotos y volver a casa porque esto no te da ninguna risa.
Aunque a uno le guste
Y fue estando en Europa que el General Torrijos le dijo al Sargento Martínez: "Chuchú, vámonos de aquí, que esto ya me está gustando"... Una década más tarde, Chuchú escribiría: "porque una cosa es que a uno le guste y otra es que a uno le guste que le guste"
Código nórdico
Avanzo con mis manos en los bolsillos del abrigo y noto que acá los tipos te miran de un modo en que no sabes si te desean o si te desean matar.
Debí quedarme
Debí quedarme en México comiendo gusanos en el desierto. O en París en esa pensión de mala muerte. O en aquel ático en Bruselas donde era posible escribirlo todo. O en Guate en esa cabaña que arrasó el Mitch. Notas tu inutilidad cultural, política, histórica y hasta ecosistémica, pero tu ego o el amor te traen de vuelta porque acá ilusoriamente eres importante. Y allá eres lo que eres.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Y tú qué dices ?