Mundial

Me preguntan que si le voy a Colombia o a Brasil. A ninguno porque estoy en franca resistencia ante esa 'fiesta del mundo'. La cantidad de niñas y niños que han sido violados este mes en Brasil como parte de esa fiesta y la matanza de niños de la calle no me permite andar saltando metida en una camiseta amarilla. Después que digo eso, el grupo interlocutor me mira con rabia, sé que me quieren linchar pero en este siglo y en este lado del mundo les queda difícil, una persona inconveniente amenaza con arruinarles la fiesta, están heridos en su simbología común, su salvación de la soledad. No se preocupen -les digo-, si ustedes son capaces de soportar lo que a mi me importa y yo soy capaz de soportar lo que a ustedes les importa, créanme, no habrá guerra. Nos despedimos y seguimos nuestros caminos, cada cual con su verdad. Ellos acompañándose, yo sola.
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