7/25/2014

No es juego

Juegos impunes
Lo terrible es llamarse padres y madres progresistas y que le sigamos regalando a las niñas puros juguetes de bebés y cocinitas y no les demos juegos de lógica, planetas, puentes, autos, fábricas, granjas, aviones y barcos. A los medios de transporte en particular les atribuyo una gran importancia en la construcción de sentidos de dominio sobre lo público, los medios de producción y la búsqueda del poder. La construcción o no de esos sentidos en el promedio tiene efectos irreversibles. Los biberones y las cocinitas están buenos un rato pero siempre y cuando se les asignen absolutamente por igual a los niños que a las niñas. Llamar a nuestras hijas princesitas (por más que nos resulte lindo) tampoco es inocuo, porque cuando en las familias del sistema patriarcal la hija es princesa, tácitamente el padre es el rey. La sociedad igualitaria se construye tanto en la estructura como en la superestructura. Esto ante la presión de las instituciones sociales y el mercado nos plantea un conflicto (lo sé), pero hay que aprender a echarle una nueva mirada al conflicto y esa mirada no puede ser la negación del conflicto. Recuérdelo bien: no hay juguete inocente y no hay juego que quede impune.

Metamorfosis
Una chica de 12 años dijo que mientras en un hogar hubiese una mujer, un hombre no tendría por qué estar cosiendo su ropa. Más de veinticinco años después, me veo al espejo y me pregunto qué fue de aquella tarada y sonrío complacida de ver la clase de fiera en la que se ha convertido.