A confesión de parte...
Qué aburrido es comer frutas y vegetales, respetar la autoridad, estar sobrio, andar con pura gente bien, sacar buenas notas, el sexo seguro, llevar la ropa almidonada y aceptar "la voluntad de las mayorías", es como estar muertos... Oh madre, virgen y santa, te confieso que he vivido!
Cerrar filas
Después de 9 años empiezo a encariñarme con mis colegas. Justo lo que no quería. Pierdo capacidad de violencia hacia quien tengo cariño. En cambio, la refuerzo hacia todo lo que nos haga frente. Odio cerrar filas porque uno termina traicionado o tracionando. A la vez, esa sola posibilidad es el mayor acicate del amor al prójimo.
Fría en seco
Mi abuela amaba el mar, pero siempre se burlaron de ella porque no sabía nadar y siempre se quedaba donde el agua no le pasara de los tobillos. "Doña, no sea miedosa. Por qué no se mete al agua?"-le preguntaban. "Porque ningún miedoso se ahoga" -respondía ella. Preciamente, en aquel paseo de fiestas patrias, se ahogaron tres valientes. Desde la orilla, mi abuela contempló como sacaban a los fallecidos. Unos periodistas corrieron a entrevistarla para saber cuánto la había impresionado esta tragedia: "Ni me da lástima -dijo mi abuela-, fueron unos insensatos"
Qué aburrido es comer frutas y vegetales, respetar la autoridad, estar sobrio, andar con pura gente bien, sacar buenas notas, el sexo seguro, llevar la ropa almidonada y aceptar "la voluntad de las mayorías", es como estar muertos... Oh madre, virgen y santa, te confieso que he vivido!
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Después de 9 años empiezo a encariñarme con mis colegas. Justo lo que no quería. Pierdo capacidad de violencia hacia quien tengo cariño. En cambio, la refuerzo hacia todo lo que nos haga frente. Odio cerrar filas porque uno termina traicionado o tracionando. A la vez, esa sola posibilidad es el mayor acicate del amor al prójimo.
Fría en seco
Mi abuela amaba el mar, pero siempre se burlaron de ella porque no sabía nadar y siempre se quedaba donde el agua no le pasara de los tobillos. "Doña, no sea miedosa. Por qué no se mete al agua?"-le preguntaban. "Porque ningún miedoso se ahoga" -respondía ella. Preciamente, en aquel paseo de fiestas patrias, se ahogaron tres valientes. Desde la orilla, mi abuela contempló como sacaban a los fallecidos. Unos periodistas corrieron a entrevistarla para saber cuánto la había impresionado esta tragedia: "Ni me da lástima -dijo mi abuela-, fueron unos insensatos"
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