8/26/2015

Sra. Vivian

Ya he hecho toda una carrera en esto de dar hospedajes. Casi me siento como la madre de Forest Gump, solo espero no tener que acostarme con el director de la escuela. Por ahora las inquilinas me han compensado con creces la falta de un marido co-proveedor y sin celos ni engaños en juego. Por las demás necesidades, una cuarentona se las arregla por sí y ahora hasta tengo en el cable unos canales porno. En cuanto a trabajos pesados he hallado apoyo en el personal del edificio. Hice buenas migas con el señor Etelvino que tiene una cuchilla de McGiver y ni qué decir con la joven Adelina que mide como 1 metro 80 y hasta me ha declarado solemne: "Sra. Vivian, usted es una de mis mejores amigas en este edificio". Después de eso yo no tengo corazón para decirle que no me llamo Vivian. Total que podría serlo porque la nueva inquilina me dice ya Sra. Vivian también. Cero y van dos. Le consulté a Migomisma por este nombre falso y se encogió de hombros, así que lo tomé como un visto bueno. El nombre importa pero no me contiene. Es esta esencia indescifrable, esta libreta nueva, el regreso a mi pequeño jardín y estas furiosas ganas de vivir. 
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