01/12/2009

A un revolucionario equivocado

Estimado compañero: Me atrevo a asegurar que la mayoría de los hombres no ha tenido la responsabilidad de estudiar ni de vivir el feminismo, por eso me permito aclararle lo siguiente:

El feminismo no es equivalente a machismo. El equivalente a machismo es el hembrismo. Pero así como muchos pillos se hacen llamar izquierdistas, progresistas y revolucionarios desprestigiando tan hermosa identidad, así mismo, grupos hembristas han dado mala fama al feminismo.

Pero los verdaderos progresistas no deben prestarse para propalar esto, más bien tienen el deber de estudiar el asunto, comprenderlo y reivindicarlo, como saldo político deficitario en las izquierdas -quienes bajo mil excusas tampoco han sabido realizarlo.

Yo soy la que espero honestamente que sepas salir de tu equivocación al pedirme semejante absurdo: ¡que yo deje de ser feminista!? Qué petición anti dialéctica.

Dejar de ser feminista sería dejar de ser una ciudadana altamente politizada con conciencia social, con conciencia de clase y con conciencia de sí misma. Es asunto de ciudadanía. Feminismo es búsqueda del derecho a la igualdad, punto. Nada hay que justificar ni condicionar. Toda la paja alrededor es distractor, lamentablemente también satanizado por los que como tú se hacen llamar "verdaderos revolucionarios".

También hay una complacencia insensata en las compañeras que se reivindican demócratas o progresistas o hasta revolucionarias pero se excusan con frases como: "yo defiendo la equidad de género pero sin ser feminista". O esta peor: "soy feminista pero no de esas radicales".

Da pena llenarse la boca de frasesitas de José Martí, pero tener miedo de ir a la raíz. Acabo de recordar al Ché cuando ante el culitranqueo del PCB le dijo a Monje que mientras hubiese semejantes injusticias, estaban las condiciones dadas.

Sólo 6 diputadas tiene este país, y eso no se debe a una "pelea entre las mujeres" ni a la “falta de perfiles”. Eso es superficial. Aquí hay un problema político de fondo.
Con todo, no me desanima observar dirigentes que se portan como un puñado de irresponsables o de cobardes ante a la desigualdad entre hombres y mujeres; de la vista gorda ante injusticias de todos los tamaños, hasta deliberados crímenes. Y no me desanima porque el neoliberalismo como el patriarcado se ha montado sobre una irracionalidad que al final de esta historia, no tendrá cabida en el futuro. Ideas que No pasarán.

En la práctica, se trata de trabajar con los recursos disponibles, conocer la teoría, explicar la realidad en su contexto sin eufemismos, fomentar conciencia crítica, definir objetivos políticos, organizar estrategias, armar acciones y abrir alianzas. En fin, generar condiciones y capacidades necesarias para aprovechar "las condiciones dadas".

Finalmente, hay que entender que esto no es pelea de mujeres contra hombres; ni de que las mujeres sean tan grandiosas y superdotadas que se merezcan el premio. Esto no es cuestión de méritos ni de cualidades adorables creadas a la fuerza y peligrosamente estereotipantes. Se trata de justicia.

25/11/2009

América Latina al borde
Por: Lilian a secas

Sobran los factores que pudieran distorsionar más los rumbos latinoamericanos. La más prometedora década progresista no dejó de significar hegemonía de las elites económicas y la política no logró fijarse bajo la soberanía de lo político. Las elites que hoy dominan han cambiado y sus intereses están en donde estén las inversiones de sus bancos. Elites que además han venido a suplantar a los políticos y a los militares como sus intermediarios clásicos ante el poder público.

Hasta que la sangre de Honduras nos salpicó a todos, el conformismo de la ciencia política hasta ahora afirmaba que las democracias han funcionado bastante bien en la mayoría de nuestros países y que el riesgo letal es el populismo. Lo cierto es que buena parte de los partidos políticos están en serios problemas de contenido, de estructura y de estabilidad. Pero no sólo preocupa la volatilidad electoral sino la desaparición de partidos medianamente estables.

Del lado de los partidos sólidos, no hay poco lío tampoco. Liderazgo político escaso y de baja calidad, poderes personales por encima del poder del partido; fragmentación, desideologización, corrupción, penetración del crimen organizado y un excesivo pragmatismo que les aleja de la voluntad ciudadana pero que también les merma la voluntad propia. Para los partidos progresistas gobernando ha sido peor: la implacable campaña mediática en contra y la mezquindad de las elites económicas frenando toda reforma necesaria.

En esta crisis de partidos, hay cierta explicación del por qué no ha sido posible aprovechar la crisis financiera para demostrar las grandes contradicciones neoliberales. Al contrario, la gente está admitiendo a los empresarios como capaces de resolver la crisis y a la remilitarización como vía de control de la criminalidad.

La "crisis como oportunidad" entra en riesgo en la medida en que los electores demanden que los bomberos para este incendio sean los propios pirómanos que lo provocaron. Pero aún no veo que las derechas estén ganando, sino que el mapa se está polarizando casi de manera cruzada de izquierda-derecha y democracia-autoritarismo, venga de quien venga.

La agenda geopolítica norteña tiene como primer punto romper todo esfuerzo de unidad latinoamericana. Eso es viejo, pero ahora está en juego el poder sobre cantidad de recursos naturales. Las izquierdas democráticas lentamente tratan de hacer sus bloques pero con proyectos distantes, y la cruzada de Aznar en la región sigue cabildeando. En escenarios así la recomposición del hemisferio puede resultar un frankestein.

Escenario desafiante con muchas crisis económicas y políticas juntándose, con costos sociales más altos de los tolerables en este siglo, con ninguna reforma multilateral decente, con esfuerzos de integración en retroceso y con grandes vacíos de ideas. O por lo menos, de las ideas tal como les conocíamos.

América Latina está convulsionando y en los próximos años podría tender a una nueva era de polarización y aunque el tocar fondo pudiera ser la gran oportunidad, las decisiones derivadas no siempre están conduciendo al mejor de los cambios. La crisis de América Latina no ha madurado, todavía falta que las conclusiones equivocadas causen sus verdaderos estragos.

03/07/2009

Juan Jované en el Top Ten
Por: Lilian a secas

Parece mentira que ya pasaron dos meses de las elecciones fatales. Desde entonces, nuevos escenarios van alentándose en el espectro de la llamada opinión pública. Apenas dos semanas después de las elecciones yo me sorprendí de algo que no ocurre con facilidad en América Latina: un dirigente de la izquierda anticapitalista estaba teniendo tribuna de lujo en los medios de comunicación.

Durante estos dos meses, Juan Jované ha sido el invitado con más apariciones en los principales programas televisivos y radiales de opinión y según mis cuentas, en la última semana de junio, sólo Manuel Zelaya y Michael Jackson fueron capaces de disputarle el top ten radial.

Al principio lo invitaron fue a hablar del asunto electoral pero el hombre ágilmente sacó la discusión de los compartimentos estancos, la vinculó a múltiples hechos, interesó a diversas audiencias en las discusiones sobre la crisis, y ha colocado planteamientos radicales en un tono sensato. Un bálsamo para quienes estaban cansados de dos años de diatriba. Si sumamos su voz tersa y su mirada angélica, parece que ha venido a suavizar la satanizada percepción de hostilidad que se les atribuye a los dirigentes de izquierda.

Pero por qué los medios de derecha posicionarían a un dirigente de izquierda anticapitalista. La reacción no cede y menos cuando va ganando. Pienso que lo que se pretende es armar un escenario en que el papel del antagonista político protagónico le sea arrebatado al PRD. Que además de perder el gobierno también pierdan el liderazgo de oposición. Y qué mejor pieza de recambio que una a la que los neoliberales realmente no le vean como opción.

Y qué mejor momento que la fotosíntesis del PRD, intentando procesar la masa de desempleados que crece entre su militancia media y alta, siguiendo por los meses de recomposición de cara a su próximo congreso y la necesidad paralela de producir más beligerancia política de oposición con su bancada y gobiernos locales.

En el escenario ahora mismo veo tres frentes políticos opositores beligerantes: 1- El PRD y las centrales sindicales de la CUT moviéndose dentro de un similar espectro de oposición institucionalizada. 2- FRENADESO acaparado por SUNTRACS en el ámbito de movimiento de presión. 3- Las diversas agrupaciones sociales y académicas que confluyen en la expresión del Partido Alternativa Popular en formación.

En cualquier caso, no hay que desdeñar liderazgo alguno de oposición. Jované ya fue candidato mártir del sistema electoral y de mantener el rating mediático, su liderazgo estaría cotizándose más alto entre las agrupaciones de izquierdas, con lo cual Jované necesitaría institución. En un país como el nuestro, tener una organización política sólida es tan vital como contar con un líder creíble, si la izquierda contestataria realmente quiere alcanzar poder político.

En esta situación al PRD para variar no le vendría mal pelar el ojo. Hasta importantes partidos socialdemócratas europeos, al no lograr diferenciarse mucho de la derecha en el poder, han sido diezmados por los pequeños partidos que venían creciendo a su izquierda.

31/05/2009

Destino final: América Central
Por: Lilian a secas


Cada vez somos más quienes llegamos a Europa presentándonos como centroamericanos. No somos pocos quienes compartimos esta convicción de que la integración centroamericana es el camino para enfrentar de modo sostenible los problemas comunes de nuestra región.

La integración de los países centroamericanos es un proceso que se viene configurando por casi dos siglos, empezando por los conflictos independentistas, los conflictos bananeros y los conflictos políticos y armados. Historias de notables avances pero también de crisis de gobernabilidad, desarrollo y bienestar.

El proceso ha estado signado por las agendas prevalecientes en cada etapa, por la política norteamericana hacia la región y por la disputa de intereses de los distintos grupos económicos con influencia sobre la política.

Las respuestas que se vienen ensayando sobre un mapa del 50% de pobreza también han variado desde la pacificación de la región hasta la necesidad de construir instituciones que den respuesta política a la exclusión social, la criminalidad y el rezago científico.

Han sido constantes los escenarios de crisis política y económica. La ausencia de una ofensiva común de para regular las arbitrariedades y efectos nocivos de los actores del mercado, se evidencia en la proliferación de más políticas sociales paliativas e inversiones sociales poco vinculantes y sin una redefinición de las reglas del juego que generan exclusión social, precarización laboral y depresión de importantes sectores productivos.

Hoy, los países centroamericanos son gobernados mayormente por partidos progresistas o de centro izquierda, pero con muy reducido margen de maniobra y de factores de poder.

Pero las políticas comunes necesarias no sólo están limitadas por la vulnerabilidad ante el mercado internacional, sino también por el modelo de integración de la región de base intergubernamental: Una institucionalidad diseñada a la medida del ejercicio de poderes presidencialistas y de la representación privilegiada de intereses sectarios.

La necesidad de construir mayorías para la reforma democrática y consensos sociales en un marco de fisuras políticas institucionalizadas absorbe la capacidad de Estado regional y boicotea la capacidad de evidenciar la ganancia de la integración como proyecto político.

Este vacío de un liderazgo regional que impulse la integración como proyecto político y sobre un modelo supranacional, es el reto de fondo. Por ello es fundamental que su definición y consecuentes medidas estén en la arena del debate político. Al final de cuentas se trata de generar liderazgos políticos dispuestos a extender soberanía y a transferir poderes al nivel comunitario, nada menos.

Por ello urge que la integración regional sea incorporada como un objetivo relevante en los programas de partido y planes de gobierno. Y tenemos que empezar por demostrar en términos políticos, cuál es el costo de integrarse y cuáles seguirán siendo los costos de no integrarnos como la comunidad centroamericana que somos.

05/05/2009

El Dilema del PRD

Por: Lilian a secas

El resultado se veía venir aunque buena parte del PRD auguraba lo contrario. Realizaron operaciones mentales y de olfato político que todavía no comprendo y en base a ello actuaron. En ocasiones ni fue posible sostener discusiones razonables. Ni fue poca la descalificación que se hizo hacia la mayoría de encuestas. Colocar encuestas internas por encima de las encuestadoras más reconocidas de Latinoamérica resultó buena terapia de negación. Alcanzaba para sensibilizar a militantes no muy optimistas pero no para desarrollar estrategias frente a las elecciones.

Cantidad de errores, concepcionales y estratégicos en las primarias y la campaña que ahora en medio de una lucidez pasmosa asesores y genios no tardarán en descifrar, niveles de causas, hasta graficar un mapa y sistematizar la experiencia en su totalidad. Tal vez hasta se dictamine que –en efecto– fue un riesgo alto el que tomó el partido al proponer a Balbina Presidenta, por aquello de estar percibida como emblema del noriegato, y por otros, absurdamente descalificada como comunista.

Entretanto la soberbia, la irracionalidad, la mezquindad y el fanatismo se esparcían como pandemias a todos los niveles del colectivo. A esas alturas, cualquier gracia se convertía en morisqueta. Porque no todo recae en la mala campaña del PRD o en la buena campaña del “Cambio”. También hay mucho peso en una condición natural adversa que un partido oficialista debe contemplar de entrada que es: las ganas permanentes de tumbar al que está arriba. Condición que al parecer el PRD tiende a leer al revés cuando gobierna.

Como apuntamos en aquel momento, también la ofensiva que lanzó Navarro fue nociva e irreversible. Por ello, es débil esa hipótesis de que Navarro hubiese sido mejor candidato. Tal vez Balbina, por su grado de arraigo y dependencia partidaria, ni hubiese arremetido en medios públicos contra la voluntad del partido si aquel la hubiese vencido en las primarias.

Martinelli ganó con votos de convencidos y no convencidos: votos emitidos desde la cabeza, otros desde el corazón, el estómago, el páncreas y el hígado por puras rabias. La alianza insólita de Martinelli con el Panameñismo respondió a la históricamente anhelada cruzada de “todos contra el PRD”. Eso suma a los gringos y a los medios de comunicación.

Ganó el slogan del “Cambio" pero también el castigo, empezando por los PRD resentidos de la gestión de gobierno, y los perredistas itinerantes de la última oleada de inscripciones masivas sin ningún nivel de cohesión. Menuda contra tenía Balbina sola. Hasta bien luego que llegaron atrasadísimos apoyos. Por ello es insensato e irresponsable reclamar disciplina a las bases de un partido desde una dirigencia sin disciplina ni cohesión.

Para sorpresa de muchos, los partidos de la Alianza Martinelli pusieron votos que superaron el tamaño de sus membresías, tomándose también la Asamblea, la Alcaldía capitalina e importantes comunas.

¿Qué te puedo decir de esa paliza? Desarrollar el modelo de partido como mercado, cuando no estás dispuesto a competir en ese mercado es un problema serio. La encrucijada de un partido con doctrinas opuestas de proyecto neoliberal y proyecto social que mueven la membresía al antojo de sus grupos de interés y cuya convivencia no se puede prolongar.

Tradicionalmente fue posible la convivencia entre una derecha negociable y una izquierda light sin que sus mayorías resintieran mayor contradicción que la del estilo de mando de sus dirigentes. Pero se trataba de una derecha medio torrijista que poco a poco ha sido desplazada por una derecha antitorrijista voraz que hoy día posee la mayoría de acciones del partido y que no tiene reparo en pasarle la podadora al Estado, privatizar el bien público y tumbar reivindicaciones sociales. Ese es el dilema del PRD. No es asunto de cambiar dirigentes de turno ni de fundar once escuelas de cuadros. Es una crisis de modelo de partido, de definición y de dirección. Constituirse en una oposición legítima real dependerá de ese salto.

Definitivamente, así como la cuota de votos para elegir a Martinelli ha sido altísima, su gobierno también enfrentará altísimas cuotas de impaciencia de la población sobre las expectativas. La luna de miel tendrá que sostenerse con altas dosis de shows, asistencialismo y subsidios de cuya estabilidad uno puede dudar en medio de la crisis.

Infinidad de promesas irreales gravitan, pero la principal no radica sus propuestas sino en una euforia colectiva de interpretación muy amplia y subjetiva sobre "el cambio". Esa sensación precisamente loca de creer que uno de esos días del próximo gobierno te despertarás en un país de riquezas y justicia para todos.

En fin, opinión personal, pero como cada experto se inventa su análisis fallido, yo me envalentoné a escribir mi parte.

21/03/2009

Lo mejor del debate
Lilian González Guevara

Contrario a lo que muchos han comentado, a mí si me gustó el debate. Muchos se quejan de no haber escuchado los planes de gobierno, pero lo cierto es que no sólo hubo planes, sino avances en la contienda que se pueden demostrar con criterios de diálogo político.

Primero, el tono. Por primera vez la contienda electoral logra empinarse por encima de la propaganda, y al menos en este escenario los términos fueron distintos en cultura democrática.

Segundo, el formato. Varias preguntas secuenciales a cada área política. Pero visión sistémica no hubo, por eso se excluyeron aspectos que no son interés de los patrocinadores. Las preguntas venían sesgadas y en consecuencia, muchas eran retóricas, circulares y cerradas del “sí” o “no”, como si fuera posible responder que no. Entonces, las respuestas fueron tan profundas como las preguntas y a veces más.

Tercero, los actores. Largo registro de diálogos dan para dudar que la mayoría de líderes nacionales lo hubiese hecho mejor. Y es que la dirigencia política, social, intelectual y los medios son una expresión de esta sociedad: nuestra cultura, nuestras abstracciones y estructura del lenguaje que nos une. Los candidatos no estaban por encima ni debajo de su pueblo, sino en línea.
Cuarto, el perfil. En el debate electoral no basta tener ideas distintas sino controversiales y opuestas; producir tensión entre ideas que hasta el momento sólo existían como meras declaraciones. Entonces, hubo debate y dirigido al objetivo de afectar el voto.

Quinto, el contenido. En nuestro contexto hay serios déficits en formulación de propuestas políticas; y en los partidos, incapacidad de un diálogo técnico político competitivo en lo programático. A esta altura del campeonato, ya era tiempo de llevar el debate más avanzado y profundo pero la calidad de las propuestas es un reflejo de la calidad de debate nacional.

Sexto, los factores. Hay áreas de políticas en las que existe compromiso de honrar acuerdos concretos de la concertación nacional. Los candidatos no podrían ni deberían pasarle por encima a un paquete de políticas recién concertadas.

Séptimo, las condiciones. Debatir ideas complejas bajo el formato mecanicista en un ambiente minado por el reloj y los distractores, perjudican el desarrollo evolutivo de ideas. Aún así, los candidatos lograron esbozar algunos argumentos y contra argumentos.

En base a esto, considero que hay criterios mínimos de contenido que un debate electoral debería desarrollar: ideas políticas claras sobre un modelo de sociedad; interpretaciones de los problemas; propuestas estructuradas y vinculadas; evolución cualitativa de ideas conforme avanza la confrontación; y posiciones concluyentes objeto de síntesis.

Más afuera del contexto, los hinchas bailaban. Y por qué pedirle al caribe que no baile. Al final, la turbamulta estaba más clara que los analistas, en que habían motivos para celebrar: la primera confrontación de ideas en toda la campaña, sustentación de promesas electorales y candidatos dirigiéndose a nosotros como los decisores que somos.

12/03/2009

Para Anel Omar

Anel Omar ha muerto. ¡Mierda! No puede ser que lo han matado, porque Anel no era solo un director de cultura, Anel Omar era mi amigo. Y era valiente. No de esos valientes de estilo que gritan groserías fácilmente sino valiente en lo concreto, en lo que demanda respirar y ser inteligente cuando se está rabiando hasta los huesos.

Hace casi veinte años que Anel tan flaco y joven defendió a su país de las hordas invasoras. E
ra un cuadro. Como pocos verdaderos cuadros progresistas.

El decía que uno es amo de lo que calla y esclavo de lo que habla y fue el primer joven dirigente al que escuché hablar de cultura de paz. Amaba la paz y la política. Amaba el arte y la poesía y a Vivaldi y a Van Gogh con su energía azul, morada, naranja y amarilla.

Anel Omar es parte de las mejores cosas y de las mejores personas que viven en mí. Un habitante de la personalidad de los otros a quienes contagió de su forma de vivir sin titubeos.

El me empujaba a ser más valiente, a no dejarme acosar ni amedrentar, a ubicar mis necesidades y legítimas ambiciones junto a la de los otros “en su justa dimensión” social, política e histórica; a escoger a mis dirigentes sin fanatismo y a decretar como mi hermano a cualquier semejante que me inspirase amor y respeto.

El me sembró de ideas políticas, de igualdad, de libertad, ideas feministas, ideas en fin, revolucionarias. Por él aprendí a respetar a Salvador Allende, a Ernesto Guevara de la Serna y a miles de latinoamericanos muertos por la liberación de América. Y me demostró con contundecia que Fidel significa fiel.

Anel hablaba no con la lengua sino con todas las fuerzas que el carácter es capaz de irradiar cuando la pasión y la razón se ponen en línea con las convicciones.


“El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber” ¿Te acuerdas Anel? Yo no lo olvido porque ese es "el único hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley del mañana, porque el que haya puesto los ojos en las entrañas universales y visto hervir los pueblos llameantes y ensangrentados en la artesa de los siglos, sabe que el porvenir, sin una sola excepción, está del lado del deber". Y escucho tu voz citar a José Martí otra vez, gritarlo, estremecer conciencias ante tantos auditorios, tribunas, campos y escuelas.

Veo en televisión la imagen de Martín llegando a tu cuerpo y recuerdo que lo que soy y siento ahora es lo de menos, porque fuiste cabronamente desprendido y ayudaste a llegar al solio a más de cuatro.

Entonces Anel Omar: ¿ahora qué hacemos contigo? O aún peor, ¿qué hacemos sin ti? ¿y cómo te doy esta carta? Morirte así... Matarte así... a ti Anel, siempre tan real, tan entero y tan práctico, sin renunciar a la luna, a la utopía.

Miro la tele otra vez y la escena se ha llenado de gente y siento que ya no podré seguir escribiéndote porque uno se quiebra, porque debajo de unas bolsas negras yace Anel Omar que es el amigo de uno, el amigo por siempre, y uno simplemente, no se resigna.

A quienes te quisimos, espéranos en la estrella, que si logramos vivir lo suficiente para ser grandes, un día, el menos pensado, te alcanzaremos.

22/01/2009

Amor y Guerra

Sin intención de ser antipática en estos momentos en que el mundo -como siempre- arde en llamas, me llegaron desde mi pasado unos recuerdos cuasi literarios que quise compartir.

Sucede que yo tuve mi propio conflicto palestino-israelí. ¡Ni se imagina! fue hace más de una década. Yo tenía un enamorado Judío, y cerca de esa misma época y de ese mismo barrio, me conseguí un enamorado Palestino.

¡A ti te gusta la vaina! –me advirtió mi abuela.

Igual fui y le dije a cada uno quién era su principal contendiente. Cada contendiente reiteró su firme posición de conquista. Definidos los intereses y las motivaciones se enfrentaron las fuerzas y empezó el combate. La mujer: el territorio. Un territorio que ninguno había gozado pero que en la cosmovisión de ambos, el significado de su posesión superaba con creces la realidad material.

Por mi parte, como había escuchado que Marx había dicho que la relación sexual era la objetivación del amor, procuré ser con cada uno, lo más objetiva posible. Pero es bien posible que para entonces, la mujer de marras ya no era lo más importante, sino sobre todo, la posibilidad de ganarle una guerra al enemigo por otras vías.

Cada uno, me lanzó su ofensiva de argumentaciones sobre las bondades propias y sobre las vilezas del otro, entre las cuales cobraba gran importancia una especie de ubicación imaginaria de origen sobre el territorio, una lógica metafísica de “yo soy primero”.

También cada uno argumentó que el principal problema del otro, era lo aberrante y antinatural de la cosmovisión del otro. Curiosamente, ambos respetaron con más facilidad mis ideas cristianas de entonces que las de ellos respectivamente. Cosa que desde mi lectura era incomprensible, porque entre ambos se registraban grandes y fundamentales similitudes.

Como el judío ya era casado, me proponía que por encima de su ley, yo fuera su segundo frente para hacerme muy feliz –sin derecho a hijos- en una torre de cristal con muchos lujos.

Como el palestino ya era casado, me proponía gracias a su ley, que yo fuera una de sus esposas y hacerme muy feliz –con el deber de parir muchos hijos- en una torre de cristal, pocos lujos pero mucho oro (in shaá Allah !)

Entonces, llegó la pregunta de teoría política: ¿sobre qué orden descansaría la relación de la sociedad propuesta?

Pásenme los manuales de procedimiento –les dije. Y ambos ejemplares llegaron impresos por su cuenta a mis manos: “La Mujer en el Islam” y “La Mujer en el Judaísmo”.

En resumidas lecturas, lo mejor que me podía garantizar cada uno cuando menos, era opresión. Entonces allí fue que resolví el conflicto y les expulsé del territorio, no al uno y al otro, sino al orden mismo.

Mi síntesis fue que el peor enemigo en la guerra es la guerra misma, porque los poderes enfrentados se valen de instrumentos que en su principal expresión son los peones destruidos en las guerras de poderes. Poderes, gobiernos y clases dominantes mezquinas que someten a destrucción al territorio, al poner a destruirse a sus habitantes.

Y algo más que descubrí, fue que cuando yo digo que esta tierra es mía, significa: mía porque yo pertenezco a ella, que me acuna amorosamente y debo cuidarla hasta de mi mismo. En lugar de decir esta tierra es mía porque ella me pertenece y en consecuencia puedo hacer con ella lo que quiera para re-tenerla, incluso destruirla.

Después de una década de amor y guerra, desde luego que he tenido varios novios pero ya muy poca tierra santa.

Fin.

16/12/2008

El Zapatazo
Por: Lilian a secas

Yo estoy que no quepo en mis zapatos. Con ganas de quitármelos y lanzarlos también a la cabeza de algún hijo de la suya -que por todos lados sobran. La clase de respuesta nacional que puede dar un individual desde las condiciones tan desventajosas y desiguales de la lucha humanista.

Me siento reivindicada por lo que yo misma quise hacer -no con zapatos sino con rocas-, en la plenitud de mis dieciséis años, pasada la invasión, cuando Bush padre vino a saludarnos después de habernos “liberado”.

Así es. Nos había liberado de unos cuatro mil hermanos compatriotas que sobraban, nos liberó de niños, hombres, mujeres y ancianos que compartían nuestra sangre y nuestra tierra.

Nos había liberado de indeseables familias, de indeseables chorrilleros, de indeseables pobres, de indeseables barrios y de nuestras indeseables vidas bárbaras y antidemocráticas. Nos liberó tanto que nuestro dictador de marras hoy también se halla liberado.

Como quiera, el acto del periodista iraquí, nos reta a asistir a una representación simbólica distinta del paradigma hegemónico. Toda vez que para nosotros los occidentales los zapatazos seguramente tienen que ver más con el ridículo, que con el insulto.

Para mí, la diferencia es contundente: el ridículo, coloca al adversario por debajo del nivel del piso, le resta la categoría de enemigo y aún, la de superior dominante. En otras palabras, se lo pasa uno por dónde quiera sin otorgarle la honra de la confrontación.

El insulto, en cambio, lo reconoce como enemigo y por tanto le otorga un nivel respetable, aún cuando lo que se le esté manifestando en ese nivel sea el peor de los gestos de insulto, repudio o desprecio que haya en el inventario del emisor -en este caso del mundo árabe.

Pero pajas aparte, me encantó. Casi me siento agradecida y aliviada. Casi siento que alguien por fin en un lugar del planeta me ha reivindicado no a mí, pero al menos, a una parte de aquello que la invasión me quitó.

Por ello a pocos días y pocas horas de cumplir diecinueve años de la bárbara invasión estadounidense a nuestro patio, felicito a este atrevido y a todos los atrevidos del mundo, que jamás han aceptado ningún destino manifiesto y que en cada siglo de la historia se han levantado frente al hegemónico; ya sea con pequeños actos personales de significado político, o bien, con la introducción de cambios sustanciales a las relaciones de poder.

Cuando hace un par de días mi compañero me dijo que la próxima gran guerra la íbamos a librar en los medios de comunicación, la entendí como una batalla por el significado, pero no sospeché que sería tan pronto, ni tan gráfico.

Con esta inspiración en marcha, ya sé la foto de quién voy a poner en la pared este 20 de diciembre y lo que le voy a lanzar encima.

26/11/2008

Ninguna concesión al enemigo

Como lo que está en juego es el poder, el PRD tenía que decidir sin demasiados escrúpulos, aunque esta no era su única salida. La reunificación ya se venía dando, pues pasadas las primarias, toma tiempo y algunos exorcismos. Al final cierran filas de modo impresionante y esta ni siquiera fue la más feroz de las internas.

Lo que sí significaba esta interna, era la posibilidad de arrancarle la conducción del colectivo al poder neoliberal. Muchos no lo interpretaron así. Y la contienda se volvió una lucha de personalidad cuando el miedo a perder las elecciones superó al miedo de perder al partido torrijista. Indicativo de poca autoconciencia de su potencial.

Claro que si el ala derecha ganaba, el estatus quo se agudizaba en esa dirección. Y si ganaba el ala digamos más popular, aquellos no serían tan tolerantes. Me viene a la mente una frase de Chuchú Martínez que me encanta: Cuán poco vale la pasión cuando es estúpida.

Pasadas las primarias, se notaron las fisuras de la representación simbólica de Herrera en la opinión pública; las vagas señales de Torrijos; la inoperancia ejecutiva de la nueva estructura de campaña y la ausencia de catalizadores para convocar las bases de apoyo del adversario derrotado.

Navarro los cercó de afuera hacia adentro porque él tampoco ha de ignorar que desde adentro ni sus propios seguidores pondrían en riesgo la victoria electoral, como leit motiv. La táctica fue hostigar en la prensa con lo de la violencia y el mal gobierno de la seguridad, la potencial derrota del partido y una supuesta oferta de Martinelli.

El resultado de la encuesta era inminente. Imagino que el equipo de campaña discutió, calculó y se tragó la bilis para decidir pragmáticamente que el mensaje de unidad hacia fuera sería contundente, y hacia adentro, la fuerza de tareas perdería la torpeza que ha llevado hasta el momento.

Pero a Navarro le dejaron hacer mucho daño antes de anunciar una alianza que ni el electorado ni el público se tragan. Demasiada concesión al enemigo, porque a diferencia de otros enfrentamientos endógenos, éste transgredió un principio supremo: le tiró a matar a las posibilidades del colectivo demostrando cuán dispuesto está a hacerle daño al PRD.

La carrera avanza y ningún candidato ha ofrecido más que la mitología de su personalidad. La indiferencia ciudadana juega a favor de la indefinición programática. Por ello no veo problema en lo que debería serlo: la formulación del plan de gobierno con visiones políticas contradictorias traslapadas.

Escenario nada prometedor; ya nadie cree en nadie. Aunque para quienes se conforman con elecciones limpias y alianzas electoreras, vamos bien. Porque en los juegos, la gente aclama a los equipos que muestran pasión por ganar y algo que sí han mostrado los principales candidatos es su pasión por el poder.

Ahora la parálisis no es permitida. Cada cual tiene su rol. Yo intentaré jugar el mío: penetrar las entrañas del programa de gobierno del único partido declarado socialdemócrata en este país, porque lo que está en juego es la vida de mucha gente que no goza de la libertad de decidir su propio destino.