6/10/2020

4 a.m. Hace frío. Este pueblo, ardiente de día, se vuelve muy frío a la medianoche. No es como el invierno de Toronto, pero sí como esas mañanas traicioneras de inicios de primavera, que te toman desprevenida con la brisa helada del lago Ontario.

Caminamos por Dundas Street. Me ajusto una pañoleta al cuello y aprieto los dedos en el bolsillo de la chaqueta de otoño. Mi marido camina 4 o 5 metros delante de mí. Detrás, observo la punta de mis botas y voy recitando Ñatore may, "que en pos de su hombre adusto marcha con lento andar". A lo largo de la avenida una reparación de la calle avanza. Un trabajador de casco y chaleco que da instrucciones a los otros, me ve pasar y se aproxima. Me pongo arisca, pero solo me dice lo que dice cualquiera que quiere ser amigable: "Hace frío, eh!".

Se parece a Robert Redford, un actor que le gustaba a mi madre, pero a mí no tanto.

"Oh, sí, hace frío", atino a responder.

El hombre camina a mi lado y me conversa, se dirige a la estación de trabajos de la otra cuadra. El viento no me deja escuchar todo lo que dice pero como me siento miserable, agradezco la compañía y casi quiero aferrar su mano. Hasta río de un chiste que apenas entiendo. Por ratos me mira, pero solo porque soy una novedad. Mi marido no se da cuenta que llevo media cuadra acompañada.

En la esquina nos aguarda el semáforo, pero le aviso que ya no cruzo, que debo girar a la izquierda. "Oh, claro, que tengas lindo día", responde con la sonrisa quebrada. Yo, en cambio, me despido alegre porque a los 43 años he roto la regla #1: No hablar con desconocidos.

Todavía me dice adiós con la mano, cuando corro un poco para alcanzar a Terry y hacerle una amenaza: "Oye, Terry, un día de estos, no voy a doblar esa esquina!".

Terry mira hacia la esquina sin comprender. Y las personas que tenían voz y rostro, ahora se diluyen en el semáforo, se diluyen en las sombras de mi habitación, en este pueblo ardiente de madrugadas heladas, traicioneras como las brisas del lago Ontario.

Girar en la esquina

Hace frío. Es el tercer día que despierto a las 4 de la mañana. Este pueblo, ardiente en el día, se vuelve muy frío después de la medianoche. No es como el invierno de Toronto, pero sí como esas mañanas traicioneras de inicios de primavera, que te toman desprevenida con la brisa helada del lago Ontario. Me ajusto una pañoleta al cuello y aprieto los dedos en el bolsillo de la chaqueta de otoño. Mi marido camina 4 o 5 metros delante de mí. Detrás, viendo la punta de mis botas, voy recitando Ñatore may, "que en pos de su hombre adusto marcha con lento andar". A lo largo de la avenida una reparación de la calle avanza. Un trabajador de casco y chaleco que da instrucciones a los otros, me ve pasar y se aproxima un poco. Me pongo arisca, pero solo me dice lo que dice cualquiera que quiere ser amigable por un momento: "Hace frío, eh!".
Qué bonito. Se parece a Robert Redford, un actor que le gustaba a mi madre, pero a mí no.
"Oh, sí, hace frío", atino a responder.
El hombre camina a mi lado y me conversa, se dirige a la estación de trabajos de la otra cuadra. El viento no me deja escuchar todo lo que dice pero como me siento miserable, agradezco la compañía y casi quiero aferrar su mano. Hasta río de un chiste que apenas entiendo. Por ratos me mira, pero solo porque soy una novedad. Mi marido no se da cuenta que llevo media cuadra acompañada.
En la esquina nos aguarda el semáforo pero le aviso que ya no cruzo, que debo girar a la izquierda. "Oh, claro, que tengas lindo día", responde con la sonrisa rota. Yo, en cambio, me despido alegre porque a los 43 años he roto la regla #1: No hablar con desconocidos.
Todavía me dice adiós con la mano, cuando corro un poco para alcanzar a Terry y hacerle una amenaza: "Oye, Terry, un día de estos, no voy a doblar esa esquina!".
Terry mira hacia la esquina sin comprender. Y la gente que tenía voz y rostro ahora se diluido en el semáforo, y en las sombras de mi habitación en este pueblo ardiente de madrugadas heladas, traicioneras como las brisas del lago Ontario.

3/19/2020

Podemos ganar

Esta es mi abuela por sus últimos años de vida en una feria del pueblo. El señor de las apuestas la quiso engatusar pero ella lo engatusó a él. Le ganó 3 veces con el número 7, y eso que el juego solo llegaba hasta 6. Eso es porque mi abuela era una Jedi que te hacía una carantoña con los dedos diciendo: "estos no son los androides que buscas" y quedabas fuera de combate...
Ahora que ha llegado el fin, aparezco en la feria de un pueblo inexistente. Me descubro triste y extraviada entre el gentío, hasta que encuentro a mi abuela en una esquina. Trae puesto un sombrerito que acaba de robarse en un kiosco y sonríe porque está ganando todas las apuestas al 7 en un tablero que solo llega hasta 6. "Todavía podemos ganar", me dice en cuanto me pongo a su lado, al tiempo que coloca sus fichas afuera del último número, y como si fuese un conjuro, enseguida la feria y el gentío se esfuman y vuelvo a aparecer en mi lecho, en esta noche sola, en este mismo pueblo mortalmente solo, pero todavía no es el fin. Todavía podemos ganar.

2/09/2020

La letter Ti

Cuando me fijé era tarde y ya iban lejos. Mi hermano me pidió permiso para que mi hijo lo acompañara a la misa, y le dije que sí sin pensarlo. Solo me consolaba saber que Kola es despistado y no le presta mucha atención a casi nada que no entre en la línea de sus obsesiones. Así que aprovechó la misa para jugar con sus dedos y sus fantasías, y al finalizar, cruzaron a la casa cural.
Dile lo que pasó, le pidió mi hermano al volver, con cierta mirada de reprobación.
--Aaah -dijo Kola recordando por fin-, fuimos a ver a un viejito que estaba en una silla, que le decían El Padre.
--Dile a tu mamá lo que hizo el Padre.
--Cuando ya nos íbamos, me escribió en la frente la Letter T.
--Te dije que no es la letter Ti, Nicolás. Es una cruz como la que te mostré en la punta de la torre de la iglesia -insiste mi hermano.
--Aaah  -corrige Kola risueño-,  yo pensaba que era la letter Ti, pero es un signo de Plus. Eso es para sumar, tío.

Entonces el tío se fue por ahí, negando con la cabeza, y Kola y yo nos pusimos a practicar matemáticas.

11/27/2019

1976

Por mucho tiempo pensé que había nacido en el lugar y momento equivocado, pero ahora creo que nací justo a tiempo porque en 1976 estaba de moda esa canción "Sereno es", del italiano Drupi, y la tarde de la desgracia, mi abuela picaba huesos de res en la cocina mientras escuchaba esa canción. Cuando tarareaba 🎵Sereno es en la cama estar un poco más, mientras tú en la cocina estás...🎵, mi abuela se preguntó por qué la niña todavía no se reanimaba si le había estado dando la medicina. Sin sacarse el delantal ensangrentado, se lavó las manos, se aproximó a tocarme y descubrió que yo estaba muerta. Muerta con solo dos años de edad. El grito estremeció la calle. 
En eso venía llegando su esposo, a quien llamábamos Papá Emilio. Era asistente del patólogo forense, así que me tomó el pulso. Enseguida leyó la dosis indicada en el frasco y le preguntó a mi abuela cómo me la había estado administrando.
- Como me lo encargó Elba esta mañana --dijo mi abuela--, cada dos horas.
- ¡Animal, la mataste! --gritó Emilio. ¡Era cada doce horas, no dos!
Papá Emilio me cogió en brazos rumbo al hospital junto con mi tía que también venía llegando en ese momento. Y mientras en el hospital de la Caja de Seguro Social me revivían y lavaban el estómago, mi abuela, que se había quedado en mitad de la sala con los ojos vacíos, bajó las escaleras y caminó hasta el DENI que quedaba a dos cuadras de casa, para entregarse a la policía. Al verla el director, que casualmente era primo de su esposo, le salió al paso:
- Por Dios, Fula, ¿tú qué haces aquí? --dijo sin quitar los ojos del delantal ensangrentado.
- Acabo de matar a mi nieta --gimió mi abuela devastada, y se lo contó todo.
Pero como el director se negó a detenerla, ella misma se metió en una celda vacía y cerró la reja, dispuesta a pagar condena. Y no quiso salir de allí aun al alba cuando Emilio fue a pedirle perdón por haberla ofendido.
- Por favor, la niña se salvó y está preguntando por ti --le suplicó una vez más. Y la puerta de la celda se abrió.
~. ~. ~. ~. ~. ~. ~. ~. ~. ~. ~. ~. ~. ~. ~. ~. ~. ~.
43 años después viajo de noche en un autobús hacia la ciudad de Santiago. El melancólico chofer pone esa canción y mi mente vuela como aquel pájaro de Borges que vuela hacia atrás “porque no le importa adónde va, sino dónde estuvo”.

11/25/2019

Mujeres de Aguacate

Resultado de imagen para avocado girl
La madre de mi tatarabuela nació en 1850 y tuvo 3 hijos y 1 hija. Mi tatarabuela, nacida en 1874, tuvo un hijo y una hija. Mi bisabuela, nacida en 1890 tuvo dos hijas. Mi abuela nacida en 1923, parió 2 hijas; y su hermana, una. ¿Cómo se las ingeniaron estas mujeres para tener menos hijos e hijas que el promedio de su época? Fácil, aunque amargo. Después del último parto, rallaban la pepa del aguacate y con esto preparaban un té que bebían durante el puerperio de los 40 días. Santo remedio. Nunca más podían concebir. Eso es porque las viejas de mi tribu eran médicas y ellas mismas se esterilizaban para que no las esclavizaran a través de la maternidad, según su creencia. Podéis dudar de la historia o dudar del método, pero eso fue lo que hicieron las mujeres de mi vida. A mi madre, por cierto, mi abuela también le dio a beber este té tras el nacimiento de mi hermano Pacho. Lamentablemente, después de algunos días, mi madre ya no resistió más aquel brebaje e interrumpió el tratamiento. Entonces nací yo, que soy diezmecina porque, como es lógico, no quería nacer. Me quería quedar para siempre en el limbo de los aguacates.🥑

11/24/2019

Sabores fuertes

Estaba algo desganada por la falta de sabores fuertes en Toronto, cuando de pronto: invitación a un restaurante colombiano-salvadoreño. Bandeja paisa y tamal. Qué delicia! Y de fondo, puras canciones de Camilo Sesto y otros trágicos. En lo que esperaba mi orden me quedé viendo la decoración estrafalaria del lugar y descubrí que había extrañado esos desastres estéticos que tanto me recuerdan a mi abuela con sus decoraciones sin ton ni son, cuyo clímax pervive en el altar de santos de nuestra casa en Veraguas y que para mí ya trascendieron al grado de reliquia. Mientras el noticiero anunciaba que Alan García se había metido un tiro, Camilo Sesto gritaba que «Jamás, jamás he dejado de ser tuyo»… A lo mejor solo era maníaco-depresivo, pensé mientras cortaba el tamal. «Algo de mi se va muriendo. Quieeero vivir», cantaba luego Camilo Sesto. Quiero vivir, me dije yo también. Y me fui por la Saint Claire Avenue West comiéndome un dulce de la pastelería italiana. Eso fue el miércoles.

La trompeta

La ciudad de Toronto está poblada de artistas, soñadores y locos. El otro día, en una esquina, un hombre tocaba una trompeta con una pasión y fuerza que jamás he visto en otro músico en escenario alguno. Cada tanto el hombre se detenía un poco y, ofreciéndonos la trompeta, nos hacía señas a los viandantes de acercarnos a tocarla, pero nadie se animaba. El problema no era tanto que no fuésemos músicos, sino que el que único que podía ver esta trompeta era él. Y sonreí un poco porque en el fondo la locura de los otros no provoca burla sino alivio. Un alivio breve mientras sigo mi camino entre el gentío y el metro y los edificios, escuchando una música que no logro interpretarle al mundo porque solo es capaz de existir en mi alma. Solo muy pocos pueden oír la trompeta.

El vaticinio

Así como eran nuestras vidas de comunes y comunales, así fue la leída de manos que nos dio el brujo peruano a las mujeres de la ‎5-36, a viva voz y sesión abierta. Las vecinas me acariciaron el hombro con lástima cuando el brujo, asomado a la palma de mi mano, anunció que yo jamás me casaría. Pero mire aquí, decía él, mire cómo la pretenden los hombres y usted los barre a manotazos como a moscas; prefiere estar sola que mal acompañada. Y vea esto, dijo señalando otra parte de mi mano: usted está condenada. Pobre, dijo una de las vecinas. Está condenada a viajar, aclaró él, mire cuántos viajes. Pero como yo no había ido ni a Chiriquí, las vecinas comenzaron a perderle confianza. Y miren esto, señoras: ¡Dinero! Esta niña va a amasar una buena fortuna. Allí las mujeres ya se fueron dispersando, muy claras en que yo no tenía ni para el pasaje. Qué estafador, murmuró una. Está inventando, dijo la otra. Mientras yo me inclinaba sobre mi mano en busca de los signos, pero no había más que microbios y la punta de un lápiz Mongol N°2 mal enterrada.
En estas cosas pensé hoy que me llamaron para proponerme mi próximo destino. Es una ciudad codiciada, pero eso me da de lado. Preferiría que me mandaran al Perú, solo para buscar al brujo que me leyó la mano a los 17 años, y cogerlo por el pescuezo hasta que me dijera dónde está mi plata.

La más lista

En la sede del partido trabajaba una compañera que se había hecho la fama de no ser muy aplicada en el trabajo y, en general, los jefes no le asignaban mayores deberes, porque la tomaban por poco lista. Y así, mientras las otras tres asistentes vivíamos ahogadas de tareas, ella tamborileaba los dedos sobre el escritorio, daba vueltas en la silla giratoria y de vez en cuando nos contaba alguna novedad política; papel que valorábamos altamente, aun cuando no levantáramos la vista.
Un día, el Secretario General entró con un abogado asesor, Coronel retirado de las extintas Fuerzas de Defensa, indicándonos que éste se sumaría al equipo, y nos conminaba a darle una buena acogida, cosa que desobedecimos, al menos al principio. Y cada vez que el hombre nos pedía apoyo en una tarea, alegábamos estar ocupadas, incluso la que se limaba las uñas.
Una vez el tipo entra y nos pregunta quién le puede pasar en limpio una nota. La jefa de las asistentes ejecutivas lo miró con la arrogancia suficiente para recordarle que ella solo atendía al Secretario General. Yo iba a ofrecerme por pena, pero la supervisora me metió un codazo y tuve que alegar exceso de tareas, que tampoco era mentira. ¿Y tú?, le preguntó a la segunda. Yo estoy con lo de los delegados, se defendió. ¿Y tú?, le preguntó a la tercera. Yo estoy trabajando la correspondencia, dijo. ¿Y tú, muy ocupada?, le preguntó sarcástico a la que miraba el techo. Yo estoy con esto, dijo ella abriendo rápidamente un folder vacío.

El Coronel por primera vez en un mes, se veía sacado de quicio, dio una media vuelta perfecta con taconeo y salió de la oficina sin despedirse, dejando un ligero portazo tras de sí. Entonces la vagota, que en ese momento cerraba el folder y se estiraba para ponerse a girar en la silla, lanzó la frase fatídica: «El coronel no tiene quien le escriba».
Y nos reímos hasta el llanto como por tres días seguidos. Pero cuando la risa se me fue agotando, fue que caí en cuenta que en verdad la supuesta tonta era la más lista de todas.

3/12/2019

El puente roto

«No es un lunes cualquiera, es mi primer día de secundaria.» «Apenas nos hemos terminado de formar en el orden y ya se escuchó el porrazo del primer desmayado en caer al suelo.» «Pienso que saludar la bandera en ayunas o con la mente poco clara debe servir a algún propósito mayor.» «Creo que uno no debería saludar banderas cuando no ha comido.» «En la primaria yo era una niña, pero ahora soy solo una cifra.» Estas son algunas de las frases del relato El puente roto con el cual abre el libro La escuela sobre las aguas, ha sido publicado por el diario La Estrella de Panamá. Ver relato completo

La escuela sobre las aguas - Video

Con la participación de un centenar de personas, el 31 de enero de 2019 en la Biblioteca de la Universidad de Panamá, se realizó el lanzamiento del libro La escuela sobre las aguas de Lilian Guevara. En el video podrán escuchar las magníficas intervenciones de la socióloga Alibel Pizarro y el docente José Cambra y la lectura de uno de los textos por parte de la autora.  El libro está a la venta en La Casa del Escritor (librería del INAC), ubicada en el Arco Chato en Calle 3a San Felipe, en el café Mentiritas Blancas detrás del restaurante Trapiche de Vía Argentina y por Amazon en el enlace https://t.co/EM25GmqR2g

7/28/2018

La muerte del General

Hace 28 años cuando mi difunta abuela supo que al general depuesto se había asilado en la nunciatura apostólica y de ahí lo sacarían directo hacia Miami sin enfrentar un juicio en su propio país, nos pidió que la lleváramos a las entradas de la nunciatura porque, según ella, empujando entre el golpe de gente, quería alcanzar a darle aunque sea un arañazo.
Por supuesto que en mitad de la tragedia que estábamos viviendo pasados pocos días de la invasión armada y con un pariente desaparecido, no la llevamos a participar de ninguna turbamulta.
Esta madrugada, antes de que despertara y me trajeran los periódicos  con la noticia de que el General había muerto, mi abuela muerta volvió a  visitarme en sueños. Venía saliendo de un túnel oscuro del más allá y traía esas uñas larguísimas que tuvo hasta muy vieja, y me dijo:
— ¡Mija, despierta, despierta!  ¡¿Adivina a quién le acabo de meter un arañazo?!

11/09/2017

Lo Viejo

Viejo. Vieja. Vejez. Qué palabras tan bellas! y tan vituperadas. Me resisto a borrarlas de mi diccionario. Tus manos viejas, tu rostro viejo, la casa vieja. Cómo no ver la virtud que entrañan. Hablaré de Séneca otro día, pero hace unos meses leía una trilogía -tal vez algo comercial pero no poco profunda-, cuya adolescente protagonista en cierto momento decía que los habitantes de Capitol, el centro de poder de su mundo post apocalíptico, todo el tiempo se hacían cirugías para que jamás se les notara lo viejo porque para ellos era una vergüenza. En cambio, en su lejano distrito 12 que era el de los mineros en donde la gente moría todavía joven, la persona vieja era la más apreciada y los jóvenes les miraban con admiración tratando de comprender de qué estaban hechos y cuáles eran las claves de la supervivencia. Cuando quiero a alguien de mucha edad, en mi mente le considero viejo o vieja, pero no se lo digo, porque en una sociedad atrofiada que crece sin memoria, que ignora su historia y que finalmente desprecia y desecha a sus viejos, difícilmente tomarían a bien una de las más bellas palabras, y para mí, una de alta estima, tal vez la más alta. Tu rostro viejo, tus manos viejas, nuestra casa vieja.

Migrar en invierno

Nuestra Señora de Croacia, decía en el frontispicio. Verifiqué la dirección que traía anotada; no había error. Me quise ir en cuanto ví que se trataba de una iglesia pero hacía frío y ya había gastado dinero y energías para llegar ahí. 
--Tal vez hasta tengan café y chocolate caliente -pensé para animarme. 
En todo caso, eran los únicos que estaban ofreciendo cursos gratuitos de perfeccionamiento de inglés sin importar el estatus migratorio y sin hacer preguntas.

--Pero qué clase de inglés me podría ayudar a perfeccionar esta gente? -me pregunté al entrar.
Había café y chocolate caliente. Me alegré mucho. Migrar al frío sin dinero, sin esperanza alguna y en pleno invierno, reduce notablemente las expectativas y todo se limita a lo básico. Me senté en una banca sin saber todavía si me iban a pulir el inglés, a catequizar o a reclutar para una nueva guerra. Éramos pocos, así que volví a servirme chocolate mientras los encargados discutían alguna cosa entre ellos en croata. Quise volver a dudar de la potencialidad del curso pero me prometí no juzgar más a priori.
Hoy, después de 8 meses, puedo comprobar que ese curso no me ayudó a perfeccionar casi nada mi inglés. Pero aprendí croata y hasta me ofrecieron un empleo. En realidad me ofrecieron tres: dos trabajos intelectuales y uno manual. Por supuesto que me aseguré de tomar el tercero. Consiste en lavar la loza de un restaurante pequeño, sola en un rincón de ventanita redonda como las de los barcos y con la que se puede alucinar que del otro lado está el Mediterráneo. Desde una silla, me supervisa una abuela croata que por ratos despierta de su siesta. Le hago alguna pregunta en su lengua y ella se desata a contarme sus memorias. 

--Es cierto todo eso? -le pregunto de vez en vez.
--Claro que es cierto! -riposta ella.
En verdad le entiendo la mitad de lo que me dice y a la otra mitad le asiento con la cabeza. Después se aburre y calla por horas y otra vez me quedo a solas con este trabajo que siempre soñé, con mis manos haciendo pompas de jabón y la visita intermitente de aquella abuela del más allá, mientras vuelo por ciudades, fábricas, trenes, escuelas, bosques, mares y caminos. Por fin puedo escribir.

Dos muchachas


En 1939, una muchacha del interior va caminando por una de las calles de la capital panameña, cuando se encuentra frente a frente con otra muchacha de su pueblo. Se abrazan con lágrimas en el rostro porque pensaron que jamás volverían a verse. Una de ellas escapó hace un año en busca de un nuevo mundo sin que se supiera de su paradero y la otra fue traída hace pocos días por un pariente lejano. Ahora se enganchan del brazo y caminan por las aceras. Van conversando y viéndolo todo y, de repente, una de ellas frena al pasar por un zaguán porque algo la llama. Al final del pasillo oscuro se puede ver un patio soleado y un hombre maniobrando con un extraño aparato. Es un fotógrafo! Vamos! le dice mi abuela a su amiga. Señor, cuánto nos cobra por una fotografía? Nunca se han hecho una foto. Rebuscan en sus monederos y juntan los reales. Tú mejor te sientas, Manuela, le dice Joña a mi abuela. No se muevan! dice el fotógrafo metido bajo un trapo negro. Estalla una luz, y las dos amigas saltan juntas a la inmortalidad.

12/21/2016

Fallo

Un degenerado se puso a mandarle a mi novio fotografías de mi pasado turbio, videos indecorosos y hasta audios con jadeos para que el tipo me dejara. Y lo único que lograron fue excitarlo. Ya les he dicho que si me quieren dejar mal parada, lo que tienen que hacer es mandar estampitas religiosas a mi nombre. ¡Principiantes!

La mano zombi

Es la mañana de domingo. Kola me sacude varias veces hasta que abro los ojos y este objeto me salta en primer plano. Luego, la hermosa voz: 
-Te hice esta mano de zombi que está despertando. Felicidades, mamá. 
-Qué linda es, le digo mientras regreso del más allá. ¿Qué día es, qué celebramos? 
-Que amaneció, mamá, ¡amaneció!. Y se va corriendo, dejándome a solas con la mano que reverdeció después de la muerte. 

10/28/2015

Li Bonita

Me siento mal, quiero mi cama. Ahí donde es posible flotar en un mar de estrellas y volver a nacer. Anda, léeme a Sabines. Aquel hombre de México me abrazaba y me leía a Sabines. Me decía Li Bonita. Fue hace mucho. Los hombres ya ni abrazan, pero él me abrazaba por todos los que jamás lo harían. ¿Sabes de qué trabajo Li Bonita? Buena pregunta después de un mes, ¿de qué trabajas? Soy Secretario de Estado. ¿Del pinche Fox? Pos sí. ¡Maldita sea, sos de derecha! Pero lo perdoné, porque me abrazaba y me acariciaba el pelo y me decía Li Bonita y era grande y yo pequeñita, y me escribía cuentos en los que la muchacha se llamaba Li. ¿Qué más me has ocultado; tienes esposa verdad? No hablemos de eso Li Bonita, déjame que te cuide. Y me leía en sus brazos y las líneas eran maravillosas y mis enfermedades imaginarias se iban disipando. Pero han pasado muchos años y estoy en Tegus, harta, sola y enferma.  Entonces un fantasma me abraza, una voz me visita y comienza a leerme: "Los amorosos callan, el amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable..." y me voy quedando dormida en un abrazo imaginario, en un abrazo grande, y yo pequeñita.

El caro precio

Día lindo. Rumbo a las esclusas de Miraflores. Voy manejando con el rock y la sonrisa. Supongo no es tan lindo para quienes trabajar por Clayton es una penitencia, pero para mi una reunión allá es un paseo a disneylandia. Siempre me tardo más de la cuenta en volver a la oficina porque me quedo tonteando en el camino y paro a cada rato para observar cualquier cosa o hacer alguna foto. Ya le he confesado a mi jefe y se encogió de hombros pues le importa los productos: Allá tú, es tu tiempo, luego tú misma debes compensártelo. Y sí, siempre me toca pagar caro la menor distracción, pero las pago con gusto porque es pagar el precio de la felicidad.

Vaticinio

Hace varias semanas le pregunté al tarot si me iba a volver a enamorar. Claro que sí -me dice-, tendrás una gran pasión con un artista. ¡Nooo, no, por favor, fuerzas del universo, por lo que más quieran: un artista no! Lo último que necesito es un desempleado.

8/26/2015

Indígenas

Antes de la llegada de los invasores, los indígenas no eran indígenas, eran lo que eran. Aunque la raíz indi parte de un error, yo uso el término Pueblos Indígenas porque lo que reivindico no es tanto el origen étnico y territorial, ni el haber llegado primero al continente. Lo que reivindico son los más de 500 años de lucha y resistencia como clase pueblo frente al opresor hegemónico. Por eso el día de los pueblos indígenas de Abya Yala no lo deciden las Naciones Unidas, lo marca el día uno de la invasión y el exterminio: 12 de octubre de 1492.

Sra. Vivian

Ya he hecho toda una carrera en esto de dar hospedajes. Casi me siento como la madre de Forest Gump, solo espero no tener que acostarme con el director de la escuela. Por ahora las inquilinas me han compensado con creces la falta de un marido co-proveedor y sin celos ni engaños en juego. Por las demás necesidades, una cuarentona se las arregla por sí y ahora hasta tengo en el cable unos canales porno. En cuanto a trabajos pesados he hallado apoyo en el personal del edificio. Hice buenas migas con el señor Etelvino que tiene una cuchilla de McGiver y ni qué decir con la joven Adelina que mide como 1 metro 80 y hasta me ha declarado solemne: "Sra. Vivian, usted es una de mis mejores amigas en este edificio". Después de eso yo no tengo corazón para decirle que no me llamo Vivian. Total que podría serlo porque la nueva inquilina me dice ya Sra. Vivian también. Cero y van dos. Le consulté a Migomisma por este nombre falso y se encogió de hombros, así que lo tomé como un visto bueno. El nombre importa pero no me contiene. Es esta esencia indescifrable, esta libreta nueva, el regreso a mi pequeño jardín y estas furiosas ganas de vivir. 

7/28/2015

Tierra Santa

El otro Sinaí
El veía con temor que mi fuego era un fuego extraño que jamás se extinguía. ¿Sería una visión producto de todas las drogas que se había metido? De cualquier modo había llegado la hora de cruzar el umbral, así que le llamé por su nombre y le dije: 
-- Acércate, pero quítate la ropa porque la cama que tocas, santa es.
(De mi versión de La Biblia, Libro del Éxodo)

Jueves Santo
Después de una madrugada maldita, fue delicioso coger el sueño de 4 a 7 y despertar apacible como si no hubiesen ya escombros en mi alma. Lástima que al rato comenzaron a taladrar y martillar en el piso de arriba. Tengo ganas de subir a decirles que lo que hacen es un pecado imperdonable porque hoy Jesús de Nazareth padecía ya suplicio. Podría hacerlo, ellos no saben que soy agnóstica. Hasta podría acusarlos con Mel Gibson. También podría llamar al administrador para decirle que hoy muchos estamos ya en días de descanso, pero se va a acordar que le debo el mantenimiento del mes y saldría trasquilada. Me tendré que bajar al jacuzzi hasta mediodía, así no tenga el menor deseo de agua y burbujas. Y en este jacuzzi ni siquiera dejan beber para olvidar. Esto no es vida. Por suerte todavía queda el push button del Paris, Y recordad lo que decía Ciorán sobre París: "el único lugar en el que la desesperación es agradable". Ahora el metro hasta le pasa por encima a ese motel y la gente te pasa saludando.

Sincretismo
Llegó la semana santa. Estoy lista para quemarme la boca de tanto comer pescado salado para gorrear dulces raros en las casas ajenas y para ver "películas de dios" con traducción en acento catalán. Cierto que soy agnóstica pero la gente que me rodea no y el discurso hegemónico tampoco. Algo tengo que sacarle a la dominación. Mi abuela amaba las "películas de dios" y yo amaba a mi abuela. Eso explica -en parte- el sincretismo.

Peregrinación


Después de Carnaval es la fiesta del Nazareno de Atalaya. Cada año pongo un puesto de café en el pueblo y atiendo cantidad de gente. Básicamente para humillar mi soberbia y cazar historias. 39 grados de calor en el día,  pero la noche es helada. De madrugada le despacho a algún policía solitario que me da reporte de situación. Mis mejores clientes son los indígenas Ngäbe-Buglé, que a esa hora duermen en alfombra humana sobre la yerba de ese gran parque alrededor de la iglesia. El Opus Dei, las cadenas de televisión y los políticos pasarán temprano al día siguiente con la familia, la propiedad privada y el Estado. El pueblo viene por la fe, los microempresarios vienen por el negocio de la buhonería y las instituciones vienen por el negocio de la dominación.

Resistencia

De la cuenta de facebook de mi institución me han pedido amistad. Por supuesto que se las negué, no faltaba más. Por todos es sabido que a la gente del trabajo es mejor mantenerla a raya en facebook. 
-- Cuidado y se van a enojar -me advierte preocupada mi tía. Pero le digo que pierda cuidado, que la solicitud la mando yo misma. 
-- Y entonces para qué te la mandas? -me dice. 
-- ¡Pues por el puro gusto de decirles que no!

Preparación

¿Se acuerdan cuando dijeron que un día todos hablaríamos un idioma universal llamado esperanto? Pues para estar listo, un amigo mío aprendió esperanto. Y se quedó esperanto.

Ideas raras

Me llevan de visita a una casa. No me gusta visitar pero fui y no iba a decir nada, pero cuando empiezan a ofrecer bocadillos mi acompañante avisa que yo no como carne. Ok, linchamiento aproximándose en 3-2-1... El primer comentario fue el primero de siempre: "Yo no podría dejar de comer carne". Luego el segundo comentario esperado, normalmente viene de alguien más joven y casi genuinamente inocente: "¿Y por qué no comes carne?". Nunca digo la verdad porque los lastimaría y se ofenderían bastante así que digo alguna mentira piadosa, esta vez uso la más piadosa de todas: "Por salud". Suspiran aliviados de que no sea una de esas personas con ideas raras. Pero aun así vino el tercer comentario, el de la coerción, el de la vendeta; también esperado pero solo en interlocutores vulgares: "Pues en esta casa se come bastante puerco y carne y el que no come lo que aquí servimos, se muere de hambre". 
No se preocupe -les digo- me he asegurado de que mi vida no dependa de ningún totalitario.
Se me quedan viendo. No saben qué es totalitario. Pero como la cosa ya se puso tensa, les digo que debo marcharme porque tengo una reunión en favor del matrimonio gay. Pelan los ojos descubriendo el monstruo que tenían en frente. Subo al auto y Migomisma viendo por el retrovisor me dice: ¿Te fijaste lo que se quedaron haciendo? Están tecleando sus smartphones para buscar en google la palabra totalitario.

La voz interior

Migomisma me despertó a las 2 de la mañana. Qué fastidio con tanto sueño y frío. Debe ser que quiere pensar en la muerte. O en el amor, en que no está hecho para mi. O en las cuentas por pagar; eso sería cruel porque ni siquiera es quincena. ¿Será por sexo? Miro al hombre que tengo al lado, pero si lo despierto a esta hora para sexo y no tiene ganas me mandará por un tubo. ¿Será que quiere que me masturbe? ¡Oh no, ya sé! Va a dictarme algo hermoso, un mensaje sublime tal vez. Y es entonces cuando me permito escuchar su voz grave y serena hablarme desde el fondo de mi: "¡Conecta el celular, pendeja, que mañana sales corriendo temprano y lo tienes descargado!".

Hemeroteca

Durante el régimen militar, los doctores Rómulo Escobar Bethancourt y Juan Materno Vásquez fueron ministros de Estado. El primero, ministro de Trabajo y Rector de la Universidad; el segundo, ministro de la Presidencia y de Gobierno y Justicia, además de Magistrado y escritor. La oligarquía rancia de la época, a través de sus medios de comunicación, denunciaba ferozmente el peligro de tener a estos dos ministros "comunistas". Diversas personalidades de izquierdas transitaron por cargos públicos pero no habían advertencias tan encendidas en su contra. Lo que no decían los medios y lo que en realidad hería de muerte a los aristócratas era que estos dos ministros eran negros.

Angela

Hace un tiempo, me armé de valor e invité a un tipo a salir, pero luego lo desinvité. Es que él no me conocía y solo vio mi foto de facebook y enseguida me rechazó. Pero después parece que le dio por mirar el resto de mis fotos de perfil y me dijo que cayó en cuenta que la de la primera foto no era yo, que todo era un error y que siempre sí quería salir conmigo lo antes posible. 
-- Lo siento bróder, quién te mandó a no conocer a Angela Davis.

Abogados

Por apoyar a unos amigos que estaban en la contienda, primera vez me dirigí a votar a las elecciones del Colegio Nacional de Abogados, elecciones en las que los abogados y abogadas agremiados en dicho cuerpo eligen a su nueva junta directiva. Después de hacer mi larga fila como todos los demás, me salen con que no puedo votar. Me indigné y les dije que iría a instancias más altas. Enseguida varios profesionales del gremio se fueron aglomerando y se formó la algarabía:
-- ¡Oye, dejen a la colega votar! -gritaba uno. 
-- ¡Eso es una injusticia! -exclamaba otro.
Pero fue inútil. Ya saliendo me abordaron los periodistas: 
-- ¿Qué piensa hacer? Yo estaba muy conmocionada así que les dije que aún no lo sabía. 
-- ¿Pero qué razón de peso le han dado? interpeló otro. 
-- Ninguna, joven. Simplemente se han empeñado en no dejarme votar porque yo no soy abogada.

Mejor el río

Dicen que no hay que dar el pez sino enseñar a pescar. Pero yo le apuesto a la toma de los medios de producción y a la organización política, porque quien concentre medios de producción y capacidad de violencia, se apodera del río y su destino. Acá nada es regalado. El Estado burgués no le regala al pueblo NADA que la clase económica que lo controla no nos haya robado antes a la milésima potencia. Los subsidios al pueblo son un grano de arena en el mar de subsidios que se le da al gran capital. Y en este país los impuestos que no pagan los ricos, los cubren el Canal de Panamá, los impuestos de los consumidores y los impuestos de la clase media profesional. Urge una reforma tributaria progresiva. Aquí los ricos explotan mano de obra barata, bajos impuestos, daños ambientales y encima exportan el excedente. No nos equivoquemos, acá l@s trabajador@s subsidian a la patronal y no al revés.

La Copa Rota

"¿Por quién dobla la pelota?" Claro que un penal tramposo da para detestar a un equipo adversario por los próximos mundiales y por generaciones enteras porque el rencor futbolero también tiene categoría histórico política, pero lo que está podrido es el sistema. La profunda crisis de legitimidad institucional y la hegemonía de poderes fácticos también se expresa en el fútbol. Otro escenario de evidencia de una crisis global de poder, el arraigado autoritarismo y su modus funcional, la corrupción. Pero se va terminando la era de los colosos invencibles, se acerca la hora de las insurrecciones, de la volteada del tablero, la re definición de las reglas del juego. México, su pueblo, sigue doliendo por el genocidio que vive y Panamá sigue viviendo el secuestro de una pandilla de gánsters de las 15 familias que concentran el poder económico y político. "¿Por quién doblan las campañas? Doblan por tí"

Run away

Ayer que conducía para la oficina me le metí a un taxi, pero a los pocos metros el tipo me dio alcance y se puso junto a mi coche. Bajó el vidrio y me dijo algo con un gesto algo afable, no parecía que quería golpearme. Me repetía algo pero yo llevaba la música un poco alta. "¡¿Qué cosa? No le oigo!". Maldita sea, voy a tener que bajarle a mi Aerosmith en lo mejor de Janie's Got A Gun.
-- ¡Sí, ¿Qué cosa?! 
-- ¡¡Que eres preciosa!! --dijo el muchacho.
Cómo se atreve a decirle eso a una enemiga jurada del acoso callejero -pensé. Pero me agarró fuera de base y no digo nada. Y corro dizque a encender el aire dañado y a subir el vidrio.
-- ¡¡¿Dime cómo hago para llegar a tu corazón?!! -todavía me grita agarrándose el pecho.
Yo pienso en cirugías de corazón abierto mientras Migomisma se queda viendo cómo nos alejamos del tipo más guapo que había visto en toda su vida. Olvídalo Migomisma, acoso es acoso y no hay que ceder. Y arrancamos a toda velocidad...
♫ Run run run away... ♪ Janie's got a gun ♪ Janie's got a gun ♫

Reforma católica

La Iglesia Católica está en aprietos y ha perdido millones de adeptos. Le estoy escribiendo al Papa Pancho cómo resolverlo:
1- Dejar de chingarse la sexualidad de la gente, comenzando por los curas que quieren coger y como no los dejan se vuelven degenerados.
2- Borrarse todas esas idioteces contra las mujeres.
3- Dejar de ser tan ladronazos y paladines de los neoliberales.
4- Que hagan las hostias de chocolate

La creación de un mundo

Cuando leí Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez, era una niña. Le presté atención a cada detalle y recuerdo que cuando narró la escena en la que Luisa Santiaga aferró la mano de su hijo para atravesar a toda velocidad una plaza, pude sentir la angustia, el carácter y la mano huesuda de mi propia madre y me dije: esta mujer es la madre del escritor. Muchos años después, cuando me obsequiaron Vivir para contarla, el autor revela que Luisa Santiaga era su propia madre y él era el chico al que arrastraba de la mano. Sonreí satisfecha, no por haber adivinado, ni que fuera gran vaina, sino por afirmarme una fe en la literatura. Para mí, el triunfo de la literatura -como el de la música- no es vender libros y discos, sino alcanzar el poder de colocar al otro en el estado emocional del autor o autora de la obra. Además de la difícil tarea de crear un mundo, lograr que otros puedan entrar a él. Algunas pocas veces hay quienes lograron más: que los otros interiorizaran este mundo fugaz eternamente. Quienes llegan a crear eternidades ya pasaron al nivel de diosas y dioses, aunque seguramente ni les importe o nunca se dieron cuenta, como Van Gogh o Bizet.

1/20/2015

Meditaciones metamateriales

Tuve una hija hace 20 años, desde entonces no duermo. Tuve un hijo hace 4 años, desde entonces no me peino. Soy ojeroza y despeinada por eso, no por esnobismo. La vida me regaló piernas cortas para una cancha muy larga. Detrás, los lobos. No puedo dejar de correr. Detenerse a llorar sería lujoso. Las crías no esperan, cualquier especie lo sabe. Es menester estar incólume hasta el día de tu muerte. Y aun esa tarde lluviosa es probable que tengas que ayudar a cargar un rato tu propio féretro. Ñatore May las hay también en la ciudad cuando ya no sabes de mimos ni de besos y descanso jamás tuvo tu cuerpo de animal. Me pregunté si la diferencia entre un amigo al que quieres y un amante al que quieres radica solo en acostarse. O si estar de vacaciones radica solo en no verle la cara a cierta gente por algunas semanas. O si la diferencia entre descansar y morirse, radica solo en no volver a abrir los ojos. Y una vez más, los abres.

8/29/2014

Todos juntos

Un pretendiente me ha pedido que hiciéramos algo medio pervertido: que nos intercambiáramos las fotos de nuestros 4 últimos(as) ex. El me mandaba las fotos de "las suyas" y yo la de "los míos". Entonces recordé que la única foto buena que tengo de mis últimos ex es una en la que están los 4 juntos abrazándome. Sí, tengo esa rara cualidad de poder sentar a mis novios y ex novios en la misma mesa sin que se peleen. En esto me baso para sostener que es a mí -y no a esa cuerda de inútiles- a quien deberían poner al frente de las Naciones Unidas. Pero al final no le mandé ninguna foto, porque creo que él no lo comprendería, pensaría que yo soy la pervertida. Este mundo no está listo para tanta paz.

8/26/2014

Desmontando el arma

No me haré la estúpida, pues no es la primera vez que lo hago. Lo hago siempre y además ex profeso. Cada vez que voy frenando el coche en la fila de ciertos semáforos, se escucha como si montara un arma, más bien cuatro armas: clac clac clac clac. Soy yo poniéndole el seguro a cada puerta. Pero esta mañana mi otra voz me lo ha echado en cara: ¿pero qué haces estúpida? ¿qué es lo que quieres decir con esto? ¿que estos vendedores de limones y los limpiaparabrisas son criminales y corres peligro? oh vamos, si tú misma trabajas con los informes de criminalidad y no has registrado un secuestro, una violación, ni un solo homicidio perpetrado por un vendedor de limones o por un limpia-vidrios. Y si es tan inconsciente por qué no lo haces cuando los chicos y chicas rubias se te acercan a repartir volantes en el semáforo de Calle 50. Y así, cada cierto tiempo me toca pillarme in fraganti con el doble discurso y me toca tomarme a mi misma a cachetadas, por eso siempre llevo las mejillas rojas. Esta tarde cuando me acerque al semáforo de los vendedores de limones sudaré frío. Será la hora de la verdad, la hora de comprobar quiénes son los limoneros, pero sobre todo: quién soy yo. Por las mejillas, lo sabrán todo.

8/03/2014

20 años

Hace 20 años nació mi niña cuando yo misma era una niña. Y partimos en la dura búsqueda de un refugio sin chantajes y un plato de lentejas. En un mundo que a algunas les tocó de Disney, a otras nos tocó de Dogville. Es casi un milagro que mi hija se haya constituido en una mujer sólida y maravillosa, que no se asusta ante la sangre, que igual puede ponerme en orden a mí que a un caballo, vacunar pavoreales, hacer una necropsia y todavía oler a perfume. Ella me agradece por haberla traído hasta aquí y yo le sigo la corriente, porque ambas sabemos que es ella quien me ha salvado la vida cada día durante 20 años.

7/25/2014

Un par de espinas

En una de esas, la nueva mujer de un ex me llama furiosa para decirme que ya sabe exactamente la clase de mujer que soy por las cosas que escribo. Mi respuesta fue sencilla:
-- Ni que tú pudieras leerme.

Aclaro que dije que mi respuesta fue sencilla, no dije que fuera inofensiva. Recordad que como la rosa de El Principito, soy pequeña, estoy sola en mi pequeño planeta y sólo tengo este par de espinas para defenderme.

El hijo rubio

Sabía que no tendría que haberme oscurecido tanto el cabello, pero no recordaba por qué. Ahora cada tonto me pregunta que si mi hijo (ricitos de oro) es hijo de un gringo... Y aunque no hay que dar explicaciones, como no quiero que crean que soy gringuera me pongo a decir que en realidad soy cuarterona media casta y castaña-afro-ngäbe, que si vieran a mi abuela y mi madre que fulas que eran y no sé qué más sandeces como si pidiera perdón por no parecerme a mi hijo (en realidad somos muy parecidos). Y luego decir que dios me guarde de ser gringuera, que si mi tía hasta peleó en la invasión, que yo protestaba afuera de La Embajada... Pero ya me harté de esas preguntas tan fuera de lugar en una zona de convergencias como lo es el istmo, y cuando vengan otra vez a preguntar, he resuelto decirles que le pregunten a la patrona, porque yo sólo soy la que cuida al niño.

"Nubes blancas que más tarde llorarán"

Se supone que leeríamos mirando al mar, pero no contábamos con que recién habían terminado el corredor sur y aquel café a las orillas de Panamá Viejo había caído en el abandono. Los únicos clientes éramos nosotros y una docena de moscas. El Poeta y yo nos miramos decepcionados, por gusto nos habíamos fugado de la oficina. Contemplábamos la lama y los restos de cemento cuando El Poeta me dijo: "Cuánta poesía elaborada es capaz de contener cierta música popular". El viento nos traía por ratos una canción de salsa de aquella orquesta colombiana que en pleno auge de la salsa sensual había logrado conquistar el mercado sin tener que narrar el acto sexual, sino el estado emocional de los amantes sobre una trama a menudo filosófica y un consistente poder metafórico. Esa fue nuestra poesía de la tarde: "como el río cuando va buscando el mar y lo espera allá en el fondo su lugar, sé que arriba en el cielo brillarán nubes blancas que más tarde llorarán". Era del grupo Niche, lo que significa que el poema (más bien la suma de tres poemas distintos) pudo haberlo escrito cualquier trovador pobre y haberlo vendido a la autoría de Jairo Varela por un par de pesos. Con la desesperación de los que se encuentran en el fondo de su vida se han tejido grandes fortunas y grandes éxitos. Yo sé lo que es dejarse robar una autoría y aún peor, lo que es verse obligado a venderla. Salud por la música, por los libros, por los grandes discursos y todos los creadores que murieron detrás en el anonimato.

¿Quién paga?

No sé cómo el próspero negocio de la explotación sexual comercial no ha quebrado en Panamá. De todos los hombres con los que he intercambiado alguna conversación sobre el asunto, ninguno declara haber pagado jamás por trabajo sexual. ¿Qué raro, no? Con tan poca clientela es casi un milagro que tal actividad siga en pie. Eso está igual que los testimonios de los que han peleado a los puños. Uno se pregunta a dónde estarán los que pierden las peleas, porque los que narran su versión de la historia resulta que siempre la han ganado. A juzgar por los miles de testimonios que he colectado en la vida, no he conocido a ningún tipo al que le hayan dado guante y a ninguno que haya pagado por sexo.

"Dónde están los ladrones"

En su última visita al país, mi nuevo jefe europeo preguntó en la reunión del equipo por qué áreas vivían principalmente los criminales en nuestro país. Estuve tentada a mentirle pero le dije la verdad: "Por ahí mismo por el hotel donde tú te hospedas, en el área bancaria." 
Como que no me creyó mucho, pero es lo mismo que le pasó a la mayoría del mundo: el capital financiero los cogió desprevenidos.

El llavero

Cuando fui a llevar mi auto a la agencia para el revisado, me fijé que el agente encargado de atenderme tenía en el bolsillo del pantalón el llavero de una campaña contra la violencia hacia las mujeres. De inmediato me generó simpatía. Pudiendo llevar cualquier otro llavero había elegido precisamente esta causa, así que no resistí y se lo hice saber: "Joven, lo felicito por llevar ese llavero a la vista del mundo. Yo tengo uno igual". Al joven le brillaron los ojos y se me acercó como si fuera a besarme o como si fuera decirme un secreto: "Señora, éstas son sus llaves, que me las acaba de dar".

A simple vista

Estaría bien que me lo hubiera hecho mi abuela, pero que yo misma me haya comprado mis únicos zapatos, en una talla y media más grande, es el colmo de la tacañería. Me quedan flotando y me la paso torciendo los tobillos y arrastrando el paso para que no se me salgan tanto. Hoy que entré al banco lleno, el guardia me miró y se acercó a una cajera señalándome: "Por favor, atienda primero a esa joven que está mal de las piernas". Y no es la primera vez. El otro día estaba en una fila protestando junto a los demás clientes por lo demorado del servicio y un señor muy amable también me llevó al frente: "Oigan, por consideración atiendan siquiera a esta joven que está embarazada!". Ya no me pongo más ese traje.

Pajaritos preñados

Desde las 3 de la mañana despierta, velando el sueño de mis hijxs que están enfermos. En un par de horas, a cocinar y luego al trabajo a despejar montañas de proyectos y a concertar con diversas fuerzas e intereses. Luego volver a casa a limpiar, cocinar y curar. En esa hora de pausa iría al jacuzzi a relajarme pero hoy no habrá tiempo. Iría al balcón a fumar pero no fumo, así que me desquito en la cama escribiendo un poco. Dejo todo en orden y hago otra ronda de vigilancia antes de agarrar el sueño medio sentada. En eso timbra en el chat algún tipo para hablar de amor o para decir que vio mi perfil en feisbuc, que le gusto mucho y que soy divertida. Le advierto que me está leyendo al revés, que no soy divertida, pero el sujeto sigue, así que aprovecho para hacer presupuesto porque ahora debo elegir entre comprar el microondas o la impresora. En eso todo se va apagando y a lo lejos recuerdas que alguien te estaba hablando de amor. Ya al otro lado del sueño, tu otra voz te repite el título de un viejo poemario: "Poemas abstractos para una mujer concreta".

Concierto

Mañana voy a un concierto. Yo nunca he ido a un concierto. En Alemania iba a ir a un concierto pero duraba cuatro noches y mi billetera sólo duraba tres. De todas maneras no era buena idea escuchar a Wagner más de tres noches seguidas no fuera a ser que me entraran ganas de dominar Europa. Mañana no sabré qué hacer en el concierto porque es algo moderno y yo pienso que en estos conciertos la gente aplaude durante la interpretación y a mí no me gusta mucho aplaudir. También pienso que saltan y gritan y a mí no me gusta eso. Es decir, sí me gusta, pero no en ese momento. Hay músicas para dar gritos pero hay música como para decirle al prójimo: "Cállense; que no ven que estoy sintiendo?" Hasta parecerá falta de apoyo, apatía o que no me gusta el cantante, cuando a mí lo único que me entusiasma de toda esa empujadera es el talento del cantante. De cualquier modo será muy emocionante, por el gusto que me voy a dar mañana de decir esa frase que ya no esperaba decir en la vida: esta es mi primera vez.

"Apacienta a mis ovejas"

Siempre por cien años el mismo acto tonto que de inocente no tiene nada: la presentación de la elite económico-política gobernante, el inconstitucional desfile del ejército, el racista desfile de las polleras y la siempre arbitraria bendición católica. La plebe dócil aplaude orgullosa de compartir la simbología común, de no estar solos. Y todo con tal fervor como si se acabara de firmar la independencia. Esa es la idea, que se asuma en lo inconsciente el pacto liberal-conservador como el amo natural del destino de toda una nación. Eso es hegemonía, dominar a una colectividad sin tener que usar la fuerza física, convencer a una mayoría de que el proyecto de unos cuantos es el proyecto de todos. La gran estafa de La Familia, la Propiedad privada y el Estado.  Al final, más aplausos, bebidas estrella azul y hot dog para la plebe.

Mundial

Me preguntan que si le voy a Colombia o a Brasil. A ninguno porque estoy en franca resistencia ante esa 'fiesta del mundo'. La cantidad de niñas y niños que han sido violados este mes en Brasil como parte de esa fiesta y la matanza de niños de la calle no me permite andar saltando metida en una camiseta amarilla. Después que digo eso, el grupo interlocutor me mira con rabia, sé que me quieren linchar pero en este siglo y en este lado del mundo les queda difícil, una persona inconveniente amenaza con arruinarles la fiesta, están heridos en su simbología común, su salvación de la soledad. No se preocupen -les digo-, si ustedes son capaces de soportar lo que a mi me importa y yo soy capaz de soportar lo que a ustedes les importa, créanme, no habrá guerra. Nos despedimos y seguimos nuestros caminos, cada cual con su verdad. Ellos acompañándose, yo sola.

Mis jugadores favoritos

Estoy contenta porque ahora a mi segundo ahijado también lo acaban de firmar los Marlins de Miami y hoy salió del país para unírsele a su hermano. Mi ahijado más grande me acaba de chatear que ayer perdieron frente a los angelinos, pero que él metió un home run. Mi ahijado más chico es lanzador, todavía es menor de edad y ya tiene una velocidad de 90. Y pensar que crecieron en una tierra de nadie. Cuando vuelven a su 'favela' los otros muchachos dicen: "Abran paso, nadie se meta con los guerreros". Esto tiene su connotación porque ellos son de apellido Guerrero y ciertamente son guerreros. Aún con sus logros no uso estos ejemplos para afirmar que es factible salir adelante en entornos altamente violentos. Y no es factible usar este tipo de ejemplos porque ellos no son el común, ellos son excepcionales y la excepción confirma la regla. Millones de jóvenes jamás tendrán una oportunidad para triunfar en base a sus distintos dones y esfuerzos, ni siquiera al goce mínimo de sus derechos.

Fuera de serie

Bah!, me he encontrado a otro ex resentido que me ha dicho que me creo fuera de serie. Yo sonrío incapaz de negar los cargos. Además ya estoy acostumbrada a lidiar con tipos que no estaban muy seguros sobre si me querían a mí o si querían ser como yo. Algunos hasta me lo dijeron tal cual: "Yo quisiera ser como tú". Cuando una escucha esa confesión ya sabe que la cosa no terminará bien, que hay una herida patriarcal irreparable en ciernes, que estoy frente a un sujeto que ya va sospechando que no es ni la mitad de hombre que yo. Uno más que ha cometido el error de querer medirse con su compañera colosal y competirle. De ahí la rabia. Es bastante comprensible; cuando el sujeto no logra dominar al objeto de su afecto, entonces lo ama y lo odia a la vez. Y, para qué negarlo, hay objetos amados ineluctables. Oscar Wilde sí las tenía claras: "¿Cómo vas a ser feliz con alguien que te trata como a una persona normal?"

Causal de divorcio

Oh, qué rica ensalada. Otra suculenta cena anti marido. Mi ex marido número cinco lo explicó como pudo durante el juicio de divorcio: "porque dígame usted señor juez, qué hombre que se respete, criado a punta de arroz con poroto con macarrón con gallina guisada y tajada, puede admitir esto como comida? Y mi mujer insistía en que yo cenara este poco de pastos a los que ella hasta les ha puesto el nombre de otro hombre: césar" .

Solo escribir

Algo tarde 
Estoy empezando a trabajar en serio un poco tarde. No solo porque ya son las 9 de la mañana, sino porque ya tengo 39 años. Pero no siento que he perdido el tiempo. Estaba fermentando mi carácter y descubriendo mi estilo. Pero ni siquiera con los que boté mi tiempo, perdí el tiempo, porque como escribió García Márquez: no hay nada de este mundo, ni del otro, que no le sea útil a un escritor.

Concursos
Confieso que los concursos literarios en realidad me resultan repugnantes. Sin embargo, ahora pienso concursar, pero sólo por una razón moral muy profunda y muy humana: el premio en efectivo.

Vocación
Tal vez debería dedicarme a otra cosa, pero eso no depende de mí, sino de los bancos. Ya sólo me falta un año para comprar mi libertad, entonces huiré lejos a escribir, ¡sólo escribir!

En especie
Éramos pobres y yo amaba leer.  Tenía ocho años, un metro de altura, estudiaba en una escuela macartista y el premio de redacción  era ya casi mío, pero la maestra me pidió eliminar la frase "masas populares". Fruncí el ceño, sentí la castración a mis ideas. "Solo quiero ayudarte, es para que ganes" -me dijo. Pero como vio que no me convencía me dijo en el oído: "El premio es en libros". Y gané.

Estímulo literario
Pongo ese cd de Grieg y avanzo otro capítulo de mi novela. Otra vez empiezo a escribir, presiento la genialidad, pero la gotera del grifo me hace sentir miserable. Luego escucho un reggaeton lejano, borrachos peleando, frenos, pitos y hasta la cama del vecino rechinando incesante contra mi pared. Terminaré mi libro pese a ello. O tal vez, gracias a ello.

Carta
Limpiando, encontré la carta de un ex. Ya imaginas lo que hice con esa carta, ¿verdad? Exacto, le corregí todas las faltas de ortografía.

No es juego

Juegos impunes
Lo terrible es llamarse padres y madres progresistas y que le sigamos regalando a las niñas puros juguetes de bebés y cocinitas y no les demos juegos de lógica, planetas, puentes, autos, fábricas, granjas, aviones y barcos. A los medios de transporte en particular les atribuyo una gran importancia en la construcción de sentidos de dominio sobre lo público, los medios de producción y la búsqueda del poder. La construcción o no de esos sentidos en el promedio tiene efectos irreversibles. Los biberones y las cocinitas están buenos un rato pero siempre y cuando se les asignen absolutamente por igual a los niños que a las niñas. Llamar a nuestras hijas princesitas (por más que nos resulte lindo) tampoco es inocuo, porque cuando en las familias del sistema patriarcal la hija es princesa, tácitamente el padre es el rey. La sociedad igualitaria se construye tanto en la estructura como en la superestructura. Esto ante la presión de las instituciones sociales y el mercado nos plantea un conflicto (lo sé), pero hay que aprender a echarle una nueva mirada al conflicto y esa mirada no puede ser la negación del conflicto. Recuérdelo bien: no hay juguete inocente y no hay juego que quede impune.

Metamorfosis
Una chica de 12 años dijo que mientras en un hogar hubiese una mujer, un hombre no tendría por qué estar cosiendo su ropa. Más de veinticinco años después, me veo al espejo y me pregunto qué fue de aquella tarada y sonrío complacida de ver la clase de fiera en la que se ha convertido.

Clases de natación

12 años de piscina en el colegio y no aprendí a nadar ahí, sino cuando un tío muy maldito (que en paz descanse) me lanzó al voraz Río Pacora, junto con dos perros "para que aprendiera de ellos". Y hasta el día de hoy nado como perro, cero elegancia.

Objeto de afecto

Cada vez que paso por esa calle, saco la mano por la ventana y le doy una madreada con el puño cerrado a aquel balcón lleno de plantas. Ahí viví hace 6 años y lo dejé, es cierto, porque no llenaba todas mis necesidades, pero aún así, yo le quería. Sé que no es cosa de gente juiciosa pero cuando el sujeto no puede dominar al objeto de su afecto, entonces lo ama y lo odia a la vez. Y si no fuera porque me cogerían presa, hasta le metía una pedrada.

4/21/2014

Cualquier nombre

Me han llamado Ileana, Iliam, Liliana, Mariam, Lucy, Ilka y hasta me dedicaron un libro que cuando lo abrí decía: Para Yadira, con toda admiración. (Ese me jodió el libro). Algunos de los tipos que me van a tirar los perros recién me conocen me dicen cosas como: "Liliana, me interesa cada detalle de ti". Y ya con los días se van dando cuenta que la regaron con ese detalle de mi. Mi abuela les advirtió que conmigo cuidaran cada palabra, pero no les dijo que también cada letra. Pero es cuando alguien me ha dicho Lilibeth, que me ha resultado imposible seguirle el hilo a la conversa. Veo la boca moviéndose, pero todo se silencia alrededor y enseguida siento que mis pies se levantan de la tierra como si me desconectasen de la fuerza de gravedad. Hasta me veo flotando en un traje blanco de astronauta, casco y todo. Me cuesta volver. En fin, cuando alguien llama cualquier nombre de mujer siempre estoy alerta porque la cosa puede ser conmigo. Cuando alguien por fin llega a decirme Lilian, entonces empiezo a ver hacia los lados dudando, hasta que me señalan con el dedo: "Sí, sí, tú misma". Y me quedo recordando a mi tía Tere, hace veinte años con sus cerveza en la mano, cuando al enterarse de lo que yo había hecho, me fustigó: "Te vas a arrepentir. Jamás debiste quitarte mi nombre".

1/29/2014

Condecorados

Hay defensores de campesinos que luchan y hay campesinos que luchan. Los defensores y asesores son tan importantes como un pueblo que lucha, pero no más importante. Los organismos de derechos humanos, sin embargo, prefieren interactuar y hasta premiar a los "defensores" antes que a los sujetos centrales, sobre todo cuando ese sujeto central es un representante popular. Eso puede revelar la posición real del organismo, en el fondo funcionalista, positivista y antipopular.