A un revolucionario equivocadoEstimado compañero: Me atrevo a asegurar que la mayoría de los hombres no ha tenido la responsabilidad de estudiar ni de vivir el feminismo, por eso me permito aclararle lo siguiente:
Pero los verdaderos progresistas no deben prestarse para propalar esto, más bien tienen el deber de estudiar el asunto, comprenderlo y reivindicarlo, como saldo político deficitario en las izquierdas -quienes bajo mil excusas tampoco han sabido realizarlo.
Dejar de ser feminista sería dejar de ser una ciudadana altamente politizada con conciencia social, con conciencia de clase y con conciencia de sí misma. Es asunto de ciudadanía. Feminismo es búsqueda del derecho a la igualdad, punto. Nada hay que justificar ni condicionar. Toda la paja alrededor es distractor, lamentablemente también satanizado por los que como tú se hacen llamar "verdaderos revolucionarios".
También hay una complacencia insensata en las compañeras que se reivindican demócratas o progresistas o hasta revolucionarias pero se excusan con frases como: "yo defiendo la equidad de género pero sin ser feminista". O esta peor: "soy feminista pero no de esas radicales".
Da pena llenarse la boca de frasesitas de José Martí, pero tener miedo de ir a la raíz. Acabo de recordar al Ché cuando ante el culitranqueo del PCB le dijo a Monje que mientras hubiese semejantes injusticias, estaban las condiciones dadas.
En la práctica, se trata de trabajar con los recursos disponibles, conocer la teoría, explicar la realidad en su contexto sin eufemismos, fomentar conciencia crítica, definir objetivos políticos, organizar estrategias, armar acciones y abrir alianzas. En fin, generar condiciones y capacidades necesarias para aprovechar "las condiciones dadas".
Finalmente, hay que entender que esto no es pelea de mujeres contra hombres; ni de que las mujeres sean tan grandiosas y superdotadas que se merezcan el premio. Esto no es cuestión de méritos ni de cualidades adorables creadas a la fuerza y peligrosamente estereotipantes. Se trata de justicia.

