Ideas raras

Me llevan de visita a una casa. No me gusta visitar pero fui. Yo no iba a decir nada, pero cuando empiezan a ofrecer bocadillos mi acompañante les dice que yo no como carne. Ok, linchamiento aproximándose en 3-2-1... El primer comentario fue el primero de siempre: "Yo sí que no podría dejar de comer carne". Luego el segundo comentario esperado, normalmente viene de alguien más joven y casi genuinamente inocente: "¿Y por qué no comes carne?". Nunca digo la verdad porque los lastimaría y se ofenderían bastante así que digo alguna mentira piadosa, esta vez uso la más piadosa de todas: "Por salud". Suspiran aliviados de que no sea una de esas personas con ideas raras. Pero aun así vino el tercer comentario, el de la coerción, el de la vendeta; también esperado pero solo en interlocutores vulgares: "Pues en esta casa se come bastante puerco y carne y al que no coma eso no le damos comida, el que no come lo que le sirvo aquí se muere de hambre". No se preocupe -les digo- me he asegurado de que mi vida no dependa de ningún totalitario.
Se me quedan viendo. No saben qué es totalitario. Pero como la cosa ya se puso tensa, les digo que debo marcharme porque tengo una reunión en favor del matrimonio gay. Pelan los ojos descubriendo el monstruo que tenían en frente. Subo al auto y Migomisma viendo por el retrovisor me dice: ¿Te fijaste lo que se quedaron haciendo? Están tecleando sus smartphones para buscar en google la palabra totalitario. Jajajaja, pendeja. Y nos vamos Migomisma y yo riéndonos por el camino, definitivamente las únicas que podemos estar juntas.
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