Meditaciones metamateriales

Tuve una hija hace 20 años, desde entonces no duermo. Tuve un hijo hace 4 años, desde entonces no me peino. Soy ojeroza y despeinada por eso, no por esnobismo. La vida me regaló piernas cortas para una cancha muy larga. Detrás, los lobos. No puedo dejar de correr. Detenerse a llorar sería lujoso. Las crías no esperan, cualquier especie lo sabe. Es menester estar incólume hasta el día de tu muerte. Y aun esa tarde lluviosa es probable que tengas que ayudar a cargar un rato tu propio féretro. Ñatore May las hay también en la ciudad cuando ya no sabes de mimos ni de besos y descanso jamás tuvo tu cuerpo de animal. Me pregunté si la diferencia entre un amigo al que quieres y un amante al que quieres radica solo en acostarse. O si estar de vacaciones radica solo en no verle la cara a cierta gente por algunas semanas. O si la diferencia entre descansar y morirse, radica solo en no volver a abrir los ojos. Y una vez más, los abres.
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