In memoriam

Año 2014. Pronto será día de enamorados. Como mi novio de turno me quema con esa desventurada muchacha del centro de campaña, yo respiraré aliviada porque el año pasado la cena me salió por más de 100 dólares y el gentío en el restaurante jurando amor eterno era insoportable. Al volver a casa, vomité. Algo me afectó el hígado y sospecho que fue la factura. Este año será lindo. Ambar y yo haremos espaguetis y sacaremos la mesita para cenar en el balcón. Si la brisa es muy fuerte un bocado de espagueti saldrá volando antes de llegar a mi boca; lo he visto en los 3 Chiflados. Luego me quedaré viendo lejos y me preguntaré cómo estará eso en la terminal de transportes con todos esos muchachos del Panamá mestizo y mulato llevando el invariable osito de peluche blanco con corazón rojo de encajes que dice I love you; y en los ojos, el brillo de la ilusión. Olvidando que el osito es un mandato del mercado, por un momento amaré "lo popular". Brindaremos con ese vino alemán que compré solo porque quiero la botella azul para florero. Kola nos preguntará qué estamos tomando y en un acto de autoritarismo, le diré una mentira verdadera: es medicina. Luego de acostarle, nos sentaremos a ver El Padrino y una vez más me quedaré dormida mientras acribillan a Sonny.
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