"Nubes blancas que más tarde llorarán"

Se supone que leeríamos mirando al mar, pero no contábamos con que recién habían terminado el corredor sur y aquel café a las orillas de Panamá Viejo había caído en el abandono. Los únicos clientes éramos nosotros y una docena de moscas. El Poeta y yo nos miramos decepcionados, por gusto nos habíamos fugado de la oficina. Contemplábamos la lama y los restos de cemento cuando El Poeta me dijo: "Cuánta poesía elaborada es capaz de contener cierta música popular". El viento nos traía por ratos una canción de salsa de aquella orquesta colombiana que en pleno auge de la salsa sensual había logrado conquistar el mercado sin tener que narrar el acto sexual, sino el estado emocional de los amantes sobre una trama a menudo filosófica y un consistente poder metafórico. Esa fue nuestra poesía de la tarde: "como el río cuando va buscando el mar y lo espera allá en el fondo su lugar, sé que arriba en el cielo brillarán nubes blancas que más tarde llorarán". Era del grupo Niche, lo que significa que el poema (más bien la suma de tres poemas distintos) pudo haberlo escrito cualquier trovador pobre y haberlo vendido a la autoría de Jairo Varela por un par de pesos. Con la desesperación de los que se encuentran en el fondo de su vida se han tejido grandes fortunas y grandes éxitos. Yo sé lo que es dejarse robar una autoría y aún peor, lo que es verse obligado a venderla. Salud por la música, por los libros, por los grandes discursos y todos los creadores que murieron detrás en el anonimato.
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